Neumonía
Escrito por Olga de la Peña, médico de familia
La neumonía es la infección que provoca mayor número de ingresos hospitalarios, y aunque su causa habitual son las bacterias, también virus como el de la gripe y el de la varicela pueden originar esta enfermedad.

Síntomas de la neumonía

Los dos pilares fundamentales para el diagnóstico de neumonía son: cuadro compatible con infección respiratoria baja y presencia de infiltrado (imagen característica de infección) en la radiografía de tórax.

Los síntomas respiratorios de afectación de las vías aéreas bajas son:

  • Tos.
  • Expectoración (tos productiva).
  • Dolor torácico pleurítico (aumenta con los movimientos de la respiración).
  • Dificultad respiratoria.
  • Afectación del estado general: fiebre, temperatura corporal baja, escalofríos, sudoración, aumento de la frecuencias cardiaca y respiratoria.

Una modificación en los sonidos emitidos por el paciente afectado al respirar (inspiración y espiración), verificada por el médico mediante la auscultación con el fonendoscopio, es un signo que, unido a los síntomas citados, harán sospechar la presencia de una neumonía.

En pacientes ancianos e inmunodeprimidos (bajos niveles del sistema inmunológico), la sintomatología de la neumonía puede ser inespecífica, sin fiebre, o incluso ocasionar el empeoramiento de enfermedades subyacentes.

Cabe distinguir, según la forma de manifestarse los síntomas de la neumonía, dos cuadros clínicos diferentes:

  • Cuadro clínico típico: comienzo brusco de menos de 48 horas de evolución junto con escalofríos, fiebre de más de 37.5º, tos productiva, expectoración purulenta (flemas con pus), y dolor torácico de características pleuríticas (aumenta con la respiración).
  • Cuadro clínico atípico: caracterizado por tos no productiva (tos seca), molestias inespecíficas, y manifestaciones extra pulmonares como dolores articulares y musculares, dolor de cabeza, alteraciones del estado de conciencia o gastrointestinales.
 
Actualizado: 20/01/2014

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