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Escuchar música mejora el proceso cerebral de los bebés

Participar en sesiones de juego con música mejora el procesamiento del cerebro de los bebés de nueve meses con respecto a los nuevos sonidos, y favorece su capacidad para percibir patrones y el desarrollo del lenguaje.
Un bebé escucha música con unos cascos

Identificar las diferencias en los sonidos del habla contribuye a que los bebés aprendan a hablar.

04 de Mayo de 2016

Exponer a bebés de nueve meses a varias sesiones con música mejora el procesamiento de su cerebro con respecto a nuevos sonidos y favorece el desarrollo del lenguaje, así como su capacidad para percibir patrones, una habilidad cognitiva que puede influir sobre el aprendizaje a largo plazo, según revelan los resultados de un estudio que han llevado a cabo investigadores del Institute for Learning & Brain Sciences (I-LABS) de la Universidad de Washington (Estados Unidos).

El lenguaje, al igual que la música, consta de patrones rítmicos, y el ritmo de las sílabas permite distinguir un sonido de voz de otro y comprender lo que dice otra persona

El lenguaje, al igual que la música, consta de patrones rítmicos, y el ritmo de las sílabas permite distinguir un sonido de voz de otro y comprender lo que dice otra persona. Además, identificar las diferencias en los sonidos del habla contribuye a que los bebés aprendan a hablar, por ello, los científicos de I-LABS idearon una prueba que les permitiera comprobar si enseñar a los bebés un ritmo musical les podría ayudar con los ritmos del habla.

En la investigación participaron 39 bebés, 20 de los cuales asistieron a sesiones de 15 minutos de música junto a sus padres, que les guiaban en las actividades que debían realizar, como golpear ligeramente siguiendo el compás de la música, mientras que los otros 19 formaban parte de un grupo control y asistieron a sesiones de juego que requerían movimientos coordinados, pero en las que no se incluía música. Como ha explicado Christina Zhao, investigadora en I-LABS, en ambos casos se ofrecieron a los niños actividades sociales que requerían su participación activa e incluían movimientos corporales, porque favorecen el aprendizaje.

Una semana después de finalizar las sesiones, los autores del estudio midieron las respuestas cerebrales de los bebés mediante magnetoencefalografía (MEG) mientras los pequeños escuchaban música y sonidos del habla, que eran interrumpidos periódicamente, y observaron que los bebés del grupo de música presentaban respuestas cerebrales más intensas asociadas a la interrupción del ritmo de la música y el habla, tanto en la corteza auditiva como prefrontal, en comparación con los niños del grupo control, lo que sugiere que el juego con música había mejorado su capacidad para identificar patrones de sonido.

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