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CityTree, el árbol artificial que absorbe la contaminación urbana

Para reducir los riesgos para la salud de la contaminación atmosférica en las ciudades se ha creado CityTree, un árbol artificial de musgo que absorbe 240 toneladas de CO2 al año, el equivalente a 275 árboles naturales.
CityTree, el árbol artificial que absorbe la contaminación urbana

The CityTree in Oslo at Nordraaks Square between Wergela. © Green City Solutions

06 de Julio de 2017

La contaminación atmosférica es responsable de cerca de siete millones de muertes prematuras cada año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Una buena manera de luchar contra esta polución es plantando árboles que absorban las sustancias nocivas del aire, y lo vuelvan mucho más puro. Sin embargo, en las grandes ciudades el espacio es cada vez más valioso y hay poco terreno destinado a zonas verdes. Para intentar dar una solución a este problema, Green City Solutions ha creado CityTree, un panel de musgo que realiza esta función por el equivalente a 275 árboles naturales.

El CityTree es prácticamente autosuficiente, pues acumula el agua de la lluvia en sus depósitos para dosificar el riego, y obtiene energía eléctrica gracias a paneles solares

Este árbol artificial no necesita tierra, ya que está creado a partir de un musgo que se cultiva en una granja de la ciudad de Dresde (Alemania). La planta se coloca en una superficie cuadrada de cuatro metros de altura, tres metros de ancho, y poco más de dos metros de profundidad, acompañada de dos bancos para que los viandantes puedan sentarse a respirar aire puro a su lado.

Sin embargo, la principal característica de este panel de musgo –en realidad es un filtro de aire biológico móvil e inteligente para interiores y exteriores­– es que es capaz de capturar cada día 250 gramos de partículas tóxicas que se encuentran en el aire, y en torno a 240 toneladas de dióxido de carbono al año, tal como lo harían de manera natural 275 árboles. Con esta alternativa, las ciudades podrían beneficiarse de la limpieza del aire utilizando una herramienta de tamaño reducido en comparación con los más de dos campos de fútbol que ocuparían los árboles.

Un árbol artificial prácticamente autosuficiente

Una de las grandes ventajas del CityTree es que es prácticamente autosuficiente, pues acumula el agua de la lluvia en sus depósitos para dosificar el riego, y obtiene energía eléctrica gracias a paneles solares. También hay que destacar que tiene unos sensores inteligentes que miden la contaminación del aire y otros datos sobre la climatología de la ciudad, y los mandan a la central. Este filtro vegetal ocupa un 99% menos espacio que los 275 árboles cuya función sustituye, y su mantenimiento cuesta un 5% menos (unos 2.500€ anuales).

Aunque parezca ciencia ficción, estos inventos ya están instalados en 20 ciudades, entre las que se encuentran París, Bruselas, Módena, Glasgow, Oslo o Hong Kong, y varias zonas urbanitas de Alemania. La empresa creadora pretende que en un futuro este formato se implante en los edificios de las grandes ciudades, con el fin de sanear el aire y disminuir los niveles de contaminación, lo que reducirá las muertes asociadas a la polución.

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