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El bótox consigue mejorar la parálisis facial en niños

La administración de inyecciones de botox a un grupo de niños con parálisis facial leve que les provocaba asimetría del labio inferior, ha conseguido mejorar significativamente la desviación, con una corrección del 61%.
El bótox consigue mejorar la parálisis facial en niños

La administración de botox corrigió la asimetría facial de los niños y no les causó ninguna complicación

06 de Marzo de 2015

La administración de inyecciones de bótox ha resultado eficaz para tratar la parálisis facial leve de un grupo de niños, con edades comprendidas entre los cuatro y los 17 años, que presentaban una asimetría del labio inferior originada por la disfunción del nervio facial que controla los músculos de esa zona, y que ha mejorado significativamente gracias a la terapia, según los resultados de un estudio publicado en JAMA Facial Plastic Surgery.

La toxina botulínica tipo A, tiene diversos usos estéticos y médicos –se emplea por ejemplo para corregir la hiperhidrosis, y en el tratamiento de patologías relacionadas con los músculos mandibulares, como el dolor causado por el bruxismo–, y también se ha utilizado para la parálisis facial en adultos, especialmente cuando el paciente no puede cerrar los párpados por completo –lo que se conoce como lagoftalmos–, pero hay pocos estudios sobre su seguridad y eficacia en la población infantil.

La desviación media antes de la terapia con bótox era de 3,5 milímetros, y después del tratamiento se redujo a 1,5 milímetros, lo que supone una corrección de alrededor del 61%

Los investigadores infiltraron bótox a 18 niños –aplicando anestesia general a los que tenían menos de diez años de edad– en el músculo del lado de la cara que no tenían paralizado, con el fin de relajarlo y conseguir, así, una mayor simetría en la boca del paciente, tal y como ha explicado Siba Haykal, especialista en cirugía plástica y reconstructiva de la Universidad de Toronto, en Canadá.

Se tomaron medidas antes y después del tratamiento mediante imágenes fotográficas y con la ayuda de un software informático, en las que se apreciaba la diferencia vertical entre la zona paralizada y la sana, y se siguió a los pacientes durante dos años tras la última sesión.

Se observó que la desviación media antes de la terapia con bótox era de 3,5 milímetros, y después del tratamiento se redujo a 1,5 milímetros, lo que supone una corrección de alrededor del 61%. Los autores del trabajo también comprobaron que la toxina botulínica no provocó ninguna complicación en la salud de los menores durante los dos años de seguimiento, y la corrección de la asimetría se mantuvo.

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