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¿Sabes cada cuánto debes cambiar la toalla del baño?

Tras su uso las toallas se convierten en un caldo de cultivo perfecto para la proliferación de bacterias. Los científicos recomiendan lavarlas como mucho cada tres usos, y desaconsejan compartirlas con otras personas.
Mujer usa toallas después de la ducha

Para eliminar por completo las bacterias que anidan en las toallas es necesario lavarlas con agua caliente a 60º.

12 de Enero de 2017

En nuestro día a día no reparamos en ello, pero desde el mismo momento en que usamos las toallas del baño éstas se convierten en un foco de suciedad y, por tanto, en un escenario idílico para la reproducción de bacterias. La cosa empeora cuando se mantienen húmedas y tardan en secarse, ya que una toalla mojada es el caldo de cultivo perfecto para los gérmenes, que encuentran en esta prenda las condiciones necesarias para su supervivencia: agua, calidez, oxígeno, alimentos (nuestros propios residuos celulares, que se quedan en la tela tras el secado), y un PH neutro similar al de nuestra piel.

Para eliminar por completo las bacterias que anidan en las toallas es necesario lavarlas con agua caliente a 60º. Si las lavamos con agua fría es recomendable usar algún extra, como vinagre o lejía para ropa de color

Según el microbiólogo Philip Tierno, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, no deberíamos usar las toallas de baño más de tres veces antes de volver a lavarlas. Y ello en el mejor de los casos, es decir, si en nuestra casa se dan las condiciones de ventilación suficientes para que la toalla se pueda secar por completo tras cada uso. Si esto no es posible (todos tenemos la imagen de las toallas colgadas tras la puerta de un baño sin ventilación), la frecuencia de lavado debería ser aún mayor; algunos expertos recomiendan incluso que tras cada uso.

En lo que también coinciden los científicos es en la recomendación de no compartir toallas con otras personas. La explicación es sencilla: si bien tras la ducha la toalla absorbe el agua que queda en nuestra piel y cabello, también arrastra los microorganismos que hay en nuestro cuerpo. Lo normal es que estos microbios no causen ningún daño en su propio hábitat pero el escenario cambia cuando los microbios pasan de una persona a otra. En ese caso, el organismo receptor entre en contacto con bacterias con las que no está acostumbrado a tratar, lo que puede provocar la aparición de infecciones en la piel.

Cómo lavar las toallas del baño

El frío del invierno, o no disponer en casa de unas buenas condiciones de ventilación, harán que las toallas tarden más en secarse, lo que provocará que acaben desprendiendo cierto olor a humedad. Para Philip Tierno éste es un síntoma evidente de que en ella están proliferando los microbios y, por tanto, habrá llegado el momento de lavarlas.

Para eliminar por completo las bacterias que anidan en las toallas es necesario lavarlas con agua caliente a 60º. En el caso de que acostumbremos a lavar nuestra ropa con agua fría, lo ideal es añadir junto al detergente un cacito de vinagre, ya que puede servirnos como desinfectante natural, sin dejar mal olor en la ropa. Tras el lavado, siempre que sea posible, lo más aconsejable es que las sequemos al aire libre para que la aireación sea mejor.

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