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Comer arándanos mejora la salud de los microorganismos intestinales

El consumo de arándanos rojos favorece el desarrollo de algunas bacterias que son beneficiosas para la salud intestinal, y ayuda a cuidar los intestinos, gracias a los carbohidratos presentes en esta fruta.
Comer arándanos mejora la salud de los microorganismos intestinales

Un tipo de carbohidrato de los arándanos rojos fomenta el desarrollo de bacterias beneficiosas para la salud intestinal.

28 de Julio de 2017

En el cuerpo tenemos gran cantidad de bacterias –se estima que casi la misma que el número de células–, y muchas de ellas cumplen un importante papel en el funcionamiento de nuestro organismo. Es el caso del microbioma intestinal que según un reciente estudio de la Universidad de Massachusetts Amherst (Estados Unidos), podría verse beneficiado por el consumo de arándanos rojos.

Según los autores, los arándanos rojos y los prebióticos pueden fomentar el crecimiento de algunos microorganismos que son beneficiosos para la salud intestinal. Esto ocurre porque un tipo de carbohidrato que contiene esta fruta activa el desarrollo de bacterias que son necesarias para el correcto funcionamiento del aparato digestivo.

 El xiloglucano, un carbohidrato que contienen los arándanos rojos, ayuda a las bacterias intestinales a desarrollarse y a mantener la salud intestinal

Ese tipo de carbohidrato es el xiloglucano, un azúcar especial que, a pesar de que el cuerpo no puede digerirlo, las bacterias intestinales lo descomponen y crean moléculas útiles para el organismo. Estas bifidobacterias se encuentran en una pequeña dosis en los adultos, pero son los bebés recién nacidos los que presentan tasas bastante altas en su microbioma intestinal, especialmente los lactantes.

La investigación también ha descubierto que algunas de esas bifidobacterias intestinales consumen xiloglucanos, que les hace producir ácido fórmico y menos cantidad de ácido láctico de lo que se suele secretar, como ha asegurado, David Sela, uno de los autores del estudio. Sin embargo, aún no se conoce cuál es la repercusión de todo esto en la salud; lo que sí se sabe es que impacta en toda la comunidad microbiana que alberga el intestino.

Con este estudio, publicado en Applied and Environmental Microbiology, se podrían comenzar a crear nuevos productos alimenticios o suplementos para el cuidado de los intestinos. Los autores destacan que lo que comemos no solo nos alimenta, sino que también afecta de una manera u otra al microbioma y al bienestar general del organismo.

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