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Asocian terrores nocturnos y riesgo de psicosis

Un estudio realizado en Reino Unido muestra que los niños que sufren terrores nocturnos o pesadillas de forma reiterada antes de los 12 años tienen mayor riesgo de experimentar episodios psicóticos en la adolescencia.
Asocian terrores nocturnos y riesgo de psicosis

Son muchos los niños que experimentan terrores nocturnos al acostarse.

05 de Marzo de 2014

Un estudio realizado por la Universidad de Warwick, en Reino Unido, señala que los niños que experimentan episodios de terrores nocturnos o sufren pesadillas de forma reiterada antes de los 12 años tienen un mayor riesgo de presentar rasgos psicóticos en la adolescencia.

De hecho, y según las conclusiones de la investigación, que se ha publicado en la revista Sleep, las pesadillas incrementan hasta tres veces y media las posibilidades de padecer psicosis, mientras que los terrores nocturnos duplican el riesgo. Se observó, sin embargo, que el hecho de tener problemas para conciliar el sueño o insomnio no tenía ninguna relación con la psicosis posterior.

Las pesadillas incrementan hasta tres veces y media las posibilidades de padecer psicosis, mientras que los terrores nocturnos duplican el riesgo

Los investigadores evaluaron seis veces a los niños que participaron en el estudio, cuando estos contaban entre 2 y 9 años de edad, comprobando que el riesgo de experimentar episodios psicóticos en la adolescencia se incrementaba en relación con la incidencia de las pesadillas. Así, mientras los que tuvieron un único periodo de pesadillas recurrentes tuvieron un 16% más riesgo, el porcentaje aumentó hasta el 56% en los niños que presentaron tres o más periodos continuados de pesadillas durante el estudio.

Al cumplir 12 años, el 24,4% de los pequeños incluidos en el estudio afirmaban haber sufrido pesadillas en los seis meses previos, mientras que el 9,3% habían sufrido episodios de terrores nocturnos en el mismo periodo de tiempo.

Los autores del trabajo aconsejan que se promuevan hábitos de higiene del sueño saludables desde la infancia, creando un entorno que favorezca una buena calidad del sueño. En el caso de los niños es especialmente importante que no ingieran bebidas azucaradas antes de ir a la cama, y retirar de su dormitorio estímulos como videojuegos o televisión.

 

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