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Los padres pueden ayudar a aliviar el autismo de sus hijos

Formar a los padres para mejorar la comunicación con sus hijos autistas puede contribuir a reducir los síntomas severos del trastorno a largo plazo, según constata un estudio publicado en la revista ‘The Lancet’.
Los padres pueden ayudar a aliviar el autismo de sus hijos

28 de Octubre de 2016

El autismo es un trastorno neuropsiquiátrico que por regla general tiene su manifestación durante los tres primeros años de vida y que, según estimaciones, puede llegar a afectar a 5 de cada 10.000 personas en el mundo. Este trastorno, no obstante, presenta diferentes intensidades, desde aquellas personas que sólo tienen síntomas leves hasta los que tienen un autismo severo. Estos últimos, según un estudio llevado a cabo por investigadores británicos, podrían ver reducidos y aliviados algunos de los síntomas a largo plazo gracias a la intervención temprana de sus padres.

Para la investigación, cuyos resultados han sido publicados por la revista The Lancet, los expertos tomaron como punto de partida a 152 niños de entre 2 y 4 años situados en el extremo grave del espectro autista. Los padres de todos ellos fueron formados por terapeutas para mejorar las interacciones y la capacidad comunicativa con sus hijos, así como para aprender a detectar comunicaciones sutiles que los niños autistas pueden llevar a cabo (a través de gestos de las manos, o de movimientos de objetos), y que a menudo pasan desapercibidas, perdiéndose oportunidades de establecer conexiones. Una vez formados los progenitores, los niños en edad preescolar recibieron durante un año por parte de sus padres sesiones diarias de comunicación de aproximadamente media hora de duración.

La investigación demuestra que un tratamiento precoz y eficaz puede cambiar a largo plazo el curso del autismo, aliviando los síntomas y beneficiando de esta forma tanto a los niños autistas y a sus familias, como a la sociedad

Seis años después del fin del tratamiento de doce meses, cuando los niños tenían ya una edad media de entre diez y once años, los investigadores volvieron a analizar el grado de autismo de los menores utilizando una medida estándar internacional, que combina comunicación social y síntomas de comportamiento restringidos y repetitivos en una puntuación global. En función de ésta, los expertos constataron que los niños presentaban mejores habilidades comunicativas, y que el porcentaje de ellos con síntomas severos se había reducido en un 17%, en comparación con los números que presenta el tratamiento habitual llevado a cabo con estos menores. Por el contrario, sin embargo, no se encontraron diferencias significativas en lo referente a niveles de ansiedad y al desarrollo de la gramática.

Pese a ello, y pese a que los autores del estudio recuerdan que el autismo no desaparece, aunque sí se vuelve mucho menos severo, éstos consideran que la investigación demuestra que un tratamiento precoz y eficaz puede cambiar a largo plazo el curso de la enfermedad, beneficiando de esta forma tanto a los niños autistas y a sus familias, como a la sociedad.

En ese sentido, los expertos destacan también los beneficios de la terapia a dos niveles: por un lado a nivel económico, ya que implica poco tiempo y es menos costosa para los sistemas sanitarios; por otro, a nivel familiar, ya que los padres de niños autistas, que a menudo se ven perdidos a la hora de afrontar este trastorno, adquieren ahora un papel relevante y ven cómo sus hijos consiguen mejorías a las que ellos han contribuido de alguna manera. 

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