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Demuestran la doble eficacia de un fármaco biológico para la artritis

Un estudio llevado a cabo por investigadores españoles del IMIBIC arroja nuevos hallazgos sobre los efectos de Tocilizumab en la prevención de la enfermedad cardiovascular asociada a la artritis reumatoide.
Manos con artritis reumatoide

30 de Agosto de 2017

A lo largo de la última década, se han desarrollado diversos fármacos biológicos dirigidos a los pacientes aquejados con artritis reumatoide (AR) con los que se han obtenido excelentes resultados; fármacos que aunque no curan la enfermedad, mitigan en gran medida los síntomas e incluso frenan su avance. Uno de los más recientes recibe el nombre de Tocilizumab (TCZ) y aunque diversos estudios han demostrado que es un tratamiento seguro y eficaz para la artritis, hasta ahora se desconocía cómo actuaba sobre los principales desencadenantes de la aterosclerosis y de la enfermedad cardiovascular asociados a la enfermedad.

Un equipo investigador del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC) ha llevado a cabo un estudio, publicado en Translational Research, que arroja nuevos hallazgos sobre los efectos de Tocilizumab en la prevención de la enfermedad cardiovascular asociada a la artritis reumatoide. Nuria Barbarroja Puerto, investigadora del IMIBIC que ha dirigido la investigación junto a Rosario López-Pedrera, afirma que “aunque la artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria crónica caracterizada por la inflamación de las articulaciones, llegando en última instancia a la destrucción de las mismas, y por tanto el foco principal de la enfermedad es la articulación, la AR está asociada a complicaciones más severas y comorbilidades como la enfermedad cardiovascular”.

Además de reducir la inflamación que provoca la destrucción de la articulación, Tocilizumab disminuye el riesgo cardiovascular, ya que ayuda al correcto funcionamiento del tejido vascular

Los datos son muy relevantes, ya que alrededor del 50% de las muertes en estos pacientes, según la investigadora, se debe a eventos cardiovasculares como ictus o infartos de miocardio; por lo que la prevención de esta segunda enfermedad asociada a la artritis reumatoide se considera un punto muy importante a tener en cuenta. “Nuestro estudio pone de manifiesto cómo este fármaco biológico, Tocilizumab, además de actuar reduciendo la inflamación de las articulaciones, y por tanto la actividad de la enfermedad, ayuda a prevenir o reducir el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares mediante la mejora de la función endotelio vascular, la activación anómala de los leucocitos (glóbulos blancos de la sangre) y el estrés oxidativo”.

Para llevar a cabo la investigación se ha seguido durante medio año a una veintena de pacientes con artritis en tratamiento con Tocilizumab. Tras analizar los datos de los pacientes se ha observado que, además de reducir la inflamación que provoca la destrucción de la articulación, mejorando así la calidad de vida del paciente, disminuye el riesgo cardiovascular, ya que ayuda al correcto funcionamiento del tejido vascular.

Fármacos biológicos , un tratamiento crucial en casos severos de artritis

En la actualidad, el tratamiento de los pacientes con AR viene marcado por las recomendaciones de la Sociedad Española de Reumatología, y se basa en el uso de antiinflamatorios no esteroideos, glucocorticoides y los llamados FAMEs (fármacos antireumáticos moduladores de la enfermedad). “Cuando estos fármacos no son capaces de controlar la enfermedad o el paciente sufre intolerancia a ellos, se administran los llamados fármacos biológicos. Estos fármacos son mucho mas específicos y actúan contra un molécula dirigida. Entre ellos se encuentra Tocilizumab, que es un inhibidor del receptor de la interleuquina 6. La interleuquina 6 es una molécula altamente inflamatoria y que desempeña un papel crucial en la inflamación y destrucción de la articulación”, explica Nuria Barbarroja.

Tocilizumab se administra a través de la farmacia del hospital y es el especialista reumatólogo el que lo indica. El modo de aplicación es una inyección subcutánea cada dos semanas aproximadamente.

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Salud en cifras

40%
de los pacientes con alguna enfermedad reumática considera que su dolor no está controlado
'Fuente: 'Sociedad Española de Reumatología (SER)''