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Primeros auxilios
Mal agudo de montaña
Cuando se acometen ascensiones a grandes altitudes sin la aclimatación necesaria, tu cuerpo puede sufrir el llamado mal agudo de montaña o mal de altura. Conoce cómo evitar sus consecuencias.
Escrito por Alicia Díaz, Enfermera, experta en Primeros Auxilios

Síntomas del mal de montaña

Síntomas del mal de montaña

El organismo tarda de cuatro a diez horas en mostrar síntomas tras verse expuesto al ambiente bajo en oxígeno de la montaña.

La gravedad de los síntomas del mal agudo de montaña es directamente proporcional a la altitud a la que nos encontremos. Normalmente los signos de que este problema nos está afectando suelen aparecer entre los 1.000 y los 3.000 metros. El organismo tarda de cuatro a 10 horas en mostrar los síntomas después de verse expuesto al ambiente bajo en oxígeno de las montañas, por eso si el ascenso ha sido muy rápido éstos pueden aparecer de manera repentina y más fuertemente que si el ascenso ha sido lento.

  • A los 2.200 metros sobre el nivel del mar empiezan a aparecer síntomas leves de mal de altura, entre los que se encuentran los mareos, pulso y respiración rápidos, poco apetito, disminución de la producción de orina, dificultad al respirar (sobre todo por las noches), y dolores leves de cabeza.
  • Si se sigue ascendiendo, a una altitud de 4.000 metros se agrava el estado de salud, apareciendo síntomas como debilidad general con dificultad para seguir avanzando, disminución significativa de la capacidad pulmonar y comienzo de náuseas y vómitos.
  • A partir de 6.000 metros de altitud se ven afectadas la visión y la conciencia, signos de la falta de oxígeno en el cerebro. La disminución de la presión atmosférica facilita el paso de líquidos a los tejidos, provocando hinchazón en las manos y pies, algo que también puede notarse en los ojos y en la cara.
  • Como consecuencia del traspaso de líquidos, en casos extremos el mal agudo de montaña provoca edemas pulmonares, lo que comúnmente se llama “pulmones encharcados”, así como edema cerebral. Esto ya se considera de gravedad máxima, pues pone en peligro la vida de la persona y si no se actúa en consecuencia puede conllevar a la muerte.

Si cuando estamos ascendiendo a una zona natural a gran altitud notamos que nosotros o alguien de nuestro entorno está empezando a sufrir síntomas como mareos, dificultad al caminar o nauseas, y no hay otras razones a las que achacarlos, se debe sospechar inmediatamente de que se trata de mal de montaña o soroche, y parar a descansar o si es necesario, descender hasta que se frenen los síntomas. 

Recuerda que el mal de altura se trata con mayor facilidad cuanto antes se detecte, por eso, si acudimos a un centro médico pueden confirmar el diagnóstico de mal de montaña mediante algunas pruebas (análisis de sangre, radiografía de tórax, ECG) o bien mediante una auscultación para detectar crepitaciones que puedan indicar un edema pulmonar (presencia de líquido en los pulmones).

Actualizado: 14 de Noviembre de 2016

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