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Pruebas médicas
PAAF
La punción-aspiración con aguja fina (PAAF) es una prueba poco invasiva que permite obtener muestras celulares de órganos y nódulos para determinar su origen o posible malignidad, evitando biopsias abiertas.
Escrito por David Saceda Corralo, Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología

Cómo se hace la PAAF

Primero el médico valorará en una consulta previa si es necesario o no realizar una punción aspiración con aguja fina (PAAF). Si lo considera necesario te informará de por qué lo piensa, cómo se realiza, qué información nos puede aportar, y cuáles son los posibles riesgos. Te entregará un documento de consentimiento informado donde se resumen las características principales y tendrás que firmarlo si estás de acuerdo con su realización.

La PAAF podrán realizártela ese mismo día, pero lo más frecuente es que te citen en otro momento. Es habitual que te realicen una analítica de sangre antes de someterte a la prueba con un estudio de coagulación incluido. Cuando te la vayan a realizar te pedirán en primer lugar que te cambies de ropa y vistas una bata cómoda para ti y para el patólogo. Tienes que tener en cuenta que es una prueba poco invasiva y no especialmente dolorosa, por eso no es necesario que te controlen las constantes vitales (tensión arterial, ritmo cardíaco, etcétera) exhaustivamente.

En ocasiones te ofrecerán algún fármaco relajante para que permanezcas sedado durante la prueba; es recomendable si estás nervioso o eres especialmente sensible al dolor. Una vez que estés preparado te pedirán que te tumbes en una camilla en una posición que facilite la realización de la prueba. Si la PAAF se hace en el tiroides te pedirán que te mantengas sentado.

Para proceder a la biopsia lo primero que harán será limpiar la piel de la zona donde se haga con alcohol o compuestos de yodo. Así eliminarán los gérmenes contaminantes de la superficie de la piel. Después inyectarán un anestésico desde la piel superficial y hasta planos más profundos. Notarás un ligero pinchazo de la aguja y después una sensación de quemazón justo en el momento en el que penetra la anestesia. Así esa zona del cuerpo quedará dormida e insensible. Entonces introducirán una aguja larga y hueca para llegar hasta el nódulo a estudiar. A través de esa aguja se introduce otra más fina que realizará un aspirado para obtener células sueltas, y después cogerá un pequeño cilindro de tejido si es necesario.

Una vez realizada la PAAF retirarán las agujas. Es normal que el punto de punción sangre un poco; se debe aplicar presión continuada durante unos minutos para detener el sangrado. Después te colocarán un vendaje o un apósito compresivo y estarás listo para irte a casa. No hará falta que esperes a los resultados, ya que necesitan ser procesados durante un tiempo, y a simple vista no se puede apreciar ninguna alteración. El vendaje deberás mantenerlo durante al menos dos días, y es normal que los días posteriores a la prueba tengas dolor en la zona manipulada y necesites tomarte algún analgésico que te recetará tu médico.

Actualizado: 15 de Diciembre de 2015

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Escrito por:

David Saceda Corralo

Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología
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'Fuente: 'Sociedad Española de Reumatología (SER)''

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