Análisis de orina
Una simple muestra de orina puede ayudarnos, una vez analizada, a diagnosticar enfermedades autoinmunes, del riñón, sistémicas como la diabetes o infecciones urinarias. Aprende a descifrar sus resultados.

Sedimento urinario

David Saceda

Por: David Saceda Corralo

Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología

Actualizado: 22 de septiembre de 2022

En el laboratorio se puede centrifugar la muestra de orina, quedando los sedimentos sólidos en el fondo (sedimento urinario) que tras estudiarse al microscopio nos aportan estos datos, cuya presencia o alteraciones pueden indicar diversos problemas médicos:

Proteínas

Habitualmente las proteínas no aparecen en la orina porque son moléculas demasiado grandes como para filtrarse en el riñón. Si aparecen podemos dividir este hallazgo en:

  • Proteínas hialinas: puede considerarse normal la aparición de proteínas hialinas en cantidad moderada. Este tipo de proteínas las sintetiza el propio riñón y no indican enfermedad. Cuando aparecen en exceso se puede deber a un daño global del riñón (una necrosis tubular aguda, por ejemplo).
  • Microalbuminuria: la presencia de albúmina en la orina es siempre patológica. Cuando aparecen entre 30-300 mg/dL se considera que hay un daño leve del riñón. Es un dato muy importante en la diabetes mellitus, y es obligado comenzar con tratamiento médico para corregir esta alteración. La presencia de microalbuminuria supone un círculo vicioso, ya que daña al riñón por sí misma.
  • Proteinuria: cuando se superan los 300 mg/dL hablamos de proteinuria franca. El daño renal es severo y muchas veces el tratamiento sólo puede ralentizar la enfermedad. A veces ocurre en el contexto de enfermedades puntuales que desaparecen en el tiempo, como el síndrome nefrótico.

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Glóbulos rojos

La presencia de hematíes o glóbulos rojos en la orina indica que algo no va bien. Los glóbulos rojos son células bastante grandes como para atravesar el filtro del riñón en condiciones de salud. Señalan daño en el riñón (síndrome nefrítico, por ejemplo) o en las vías urinarias (cálculo que dañen la pared de los uréteres o tumores en la vejiga, por ejemplo). Podemos dividir este hallazgo en:

  • Microhematuria: cuando la orina se ve a simple vista no está teñida de sangre, pero al verla al microscopio se observan hematíes flotando que indican un sangrado leve.
  • Macrohematuria: en este caso la orina ya está teñida de sangre y se puede ver incluso mientras se orina. Cuando el sangrado no es muy abundante se dice que la orina sale en “agua de lavar carne”, es decir, con aspecto sucio y rojizo.
  • Hemorragia urinaria: el sangrado a través del tracto urinario es tanto que no parece orina. Al microscopio se observan tantos hematíes como en una muestra de sangre directa.

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Glóbulos blancos

La presencia de leucocitos o glóbulos blancos en la orina es siempre patológica. Lo más frecuente es que indiquen que las células blancas de nuestro sistema inmune van hasta el tracto urinario para resolver una infección. También pueden observarse en los cólicos renales, porque la piedra impactada produce una inflamación local.

Eosinófilos

Dentro de los glóbulos blancos hay un grupo especial que se llaman eosinófilos. Estas células se activan ante cuadros alérgicos o parásitos. Su presencia en la orina orienta hacia un cuadro de esas características (por ejemplo, una nefritis intersticial por una alergia a medicamentos).

Bacterias

Es normal encontrar alguna bacteria en la orina de forma aislada, la mayoría por contaminación de la muestra de orina recogida. Ante la presencia de bacterias en la orina se debe realizar una tinción de Gram, que consiste en teñir las bacterias para observarlas al microscopio e intentar determinar su origen. Si se cree que las bacterias pueden estar causando una infección, se debe realizar un urocultivo para ver qué especie es en concreto.

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Cristales

En la orina hay sustancias disueltas en partículas. A veces esas partículas precipitan y forman cristales más grandes que pueden observarse en el microscopio. Algunos de estos cristales aparecen de forma natural en la orina, otros señalan alteraciones del riñón o de la composición de la orina. El pH juega un papel fundamental para la prevención de la formación de este tipo de cristales. Los cristales más frecuentes son:

  • Ácido úrico: la hiperuricemia es causa frecuente de cristales en la orina, muchas veces acompañados de gota.
  • Cistina: a la presencia de estos cristales se llama cistinuria, y puede ser el primer síntoma de alteraciones del metabolismo de aminoácidos.
  • Oxalato cálcico: junto con el fosfato cálcico con los dos tipos de cristales en los que el calcio tiene un papel principal. Las alcachofas favorecen la aparición de estos cristales, que en principio no indican alteraciones del sistema urinario.

Creado: 4 de noviembre de 2013

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