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Primeros auxilios
Accidentes en el agua
Playas, piscinas, ríos e incluso la bañera de casa puede ser el escenario de un accidente inesperado. Conocer las pautas básicas de salvamento acuático nos permitirá actuar de forma rápida para evitar ahogamientos.
Escrito por Alicia Díaz, Enfermera, experta en Primeros Auxilios

Remolque y técnicas de salvamento acuático

El objetivo del remolque es arrastrar a la víctima de un accidente acúatico o ahogamiento a la zona que previamente se ha determinado para su atención. Aunque existen distintas técnicas de salvamento, todas ellas tienen en común unas características concretas:

  • El remolque se hará de manera que evite agravar las posibles lesiones que puedan existir.
  • La cara de la víctima en todo momento debe estar fuera del agua.
  • Se debe ir siempre comprobando su estado, por si recupera la consciencia o surge algún cambio.
  • El remolque, independientemente de la técnica, debe permitir al auxiliador un nado eficaz y lo más rápido posible.

Técnicas básicas de salvamento acuático

Una vez analizado el lugar y la situación del accidentado, y comprobado que el auxiliador es capaz de llevar a cabo el salvamento con éxito, es hora de decidir la técnica más apropiada para cada caso. Algunas de las situaciones que pueden aparecer son:

Si la víctima está inconsciente:

  • Mano-nuca: esta maniobra consiste en coger con una mano a la víctima por la nuca, de manera que se sostenga la cabeza hacia arriba. El brazo que le agarra queda en ángulo recto mientras que con el otro da brazadas. Se recomienda para personas inconscientes y no muy pesadas.
  • Hombro axila: se trata de pasar un brazo por encima del hombro del accidentado y agarrar la axila contraria, permitiendo al socorrista nadar, o bien de espaldas apoyándole en el pecho, o bien de lado con apoyo en la cadera. Esta técnica de salvamento es útil con personas inconscientes y pesadas.
  • Maniobra de torno: es complicada y se utiliza en casos de sospecha de lesión de columna. El auxiliador se coloca a la espalda de la víctima, un brazo forma una línea recta a lo largo de su pecho y la mano le agarra el mentón. Con la otra mano sostiene la nuca y parte posterior de la cabeza. Una vez así, el socorrista aprieta firmemente a la víctima contra su pecho y nada de espaldas con patadas alternas. El objetivo es que el cuello y el tórax queden alineados para, una vez llegada la camilla, colocarle en ella con los menos movimientos posibles.

Si la víctima está consciente:

  • Si la víctima puede seguir órdenes y es capaz de escuchar, ella misma nos indicará la manera más cómoda para ambos, ya que se podrá tener en cuenta las posibles lesiones que presente.
  • La víctima está fuera de control presa del pánico y no es posible establecer una comunicación. Esta situación requiere una maniobra de inmovilización para proteger al socorrista, y una vez inmovilizada la víctima, se le remolca y se le intenta calmar. Para inmovilizar, la técnica más sencilla es ponerse a su espalda y rodearle por la cintura con un brazo. La víctima se agarrará al brazo desesperadamente, y el socorrista con su otra mano coge por los dedos el brazo que tenga encima, rompiendo así la presa. Este brazo se le colocará a su espalda, quedando así la víctima de espaldas, con un brazo detrás inmovilizado e incapaz de causar lesiones o ahogar al socorrista. De esta manera se le podrá remolcar mientras que se le intenta tranquilizar.

Actualizado: 30 de Junio de 2017

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Escrito por:

Alicia Díaz

Enfermera, experta en Primeros Auxilios
Alicia Díaz

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10%
de la población española sufre dermatitis atópica
'Fuente: 'XII Congreso Mundial de Dermatología Pediátrica y la Asociación Española de Pacientes y Familiares de Dermatitis Atópica’'

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