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Salud al día
Alergia al sol
La erupción polimorfa lumínica es conocida como alergia al sol porque sucede al exponerse a la luz solar y sus síntomas son similares a los de una reacción alérgica. Te explicamos sus síntomas y tratamiento.
Escrito por Miguel Vacas, Residente de Medicina Interna del Hospital Universitario Príncipe de Asturias

Tratamiento y prevención de la alergia al sol

En la mayoría de los pacientes con síntomas de erupción polimorfa lumínica (EPL) o alergia al sol leves, evitar la exposición solar y utilizar ropa protectora y protección solar estricta para la radiación ultraviolenta (tanto A como B) pueden eliminar o aliviar los síntomas. La protección es la medida más importante contra la erupción polimorfa lumínica aguda, por tanto, dentro de lo posible, se debe evitar la exposición al sol. En pacientes con síntomas de mayor gravedad se usan otro tipo de tratamientos para controlar la alergia al sol.

Se ha utilizado la fototerapia con diferentes grados de éxito para inducir el endurecimiento de la piel de los pacientes con EPL. Ésta consiste en irradiar rayos UVA y UVB en dosis pequeñas y frecuentes para conseguir crear una resistencia de la piel al sol, ayudando así a prevenir la aparición de la EPL. La protección del desarrollo de lesiones que se consigue con esta técnica es solo temporal y, además, la fototerapia debe administrarse varias veces para que produzca algún efecto. La necesidad de repetir el tratamiento para la alergia al sol aumenta el riesgo de cáncer de piel en los pacientes con EPL tratados. Por tanto, este riesgo debe sopesarse siempre en todos los pacientes. Además, algunas personas pueden experimentar otros efectos secundarios.

Para tratar los síntomas de la EPL aguda se han utilizado corticoides tópicos u orales en pauta descendente. Con ellos se consigue aliviar el dolor y el enrojecimiento de la piel. Si no fuera suficiente, se pueden utilizar los antipalúdicos. Los antihistamínicos orales, por su parte, pueden aliviar el picor. Ninguno de todos estos fármacos son útiles como medida preventiva. En casos extremos se pueden utilizar inmunosupresores como la ciclosporina o la azatioprina.

Por último, en cuanto a la prevención, es fundamental proteger bien la piel con cremas solares, ropa o gorros. Además, es importante que la piel se acostumbre poco a poco a la luz solar para prevenir así la aparición de lesiones cutáneas. A las personas que tienen la piel especialmente sensible se les recomienda evitar el uso de perfumes, desodorantes y cosméticos al tomar el sol, ya que éstos pueden promover la aparición de una EPL.

Actualizado: 25 de Abril de 2017

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Escrito por:

Miguel Vacas

Residente de Medicina Interna del Hospital Universitario Príncipe de Asturias
Miguel Vacas

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Salud en cifras

1%
de la población padece algún trastorno del espectro autista (TEA)
'Fuente: 'Fundaciones del ámbito social y de salud, Ampans y Althaia''

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