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Salud al día
Alergias
La polución, el tabaco, los conservantes y colorantes, etcétera, han contribuido a que aumente la incidencia de alergias. Aquí resolvemos las dudas más frecuentes sobre la alergia: ¿Se puede curar? ¿Es hereditaria?...
Escrito por Olga de la Peña, Médico de familia
Revisado por Dr. Pablo Rivas, Especialista en medicina interna

Diagnóstico de la alergia

Existen diversas maneras de diagnosticar una alergia, estas son las pruebas más comunes que se emplean para detectarla:

Historia clínica o anamnesis (interrogatorio)

La historia clínica detallada es el principal instrumento que posee el médico para obtener un diagnóstico fiable; el resto de pruebas servirán para confirmar una sospecha. Los datos que debe recoger el historial del paciente son: edad, sexo, épocas del año en que aparecen los síntomas, las variaciones que se producen con los cambios de clima y en las distintas estaciones del año, la zona geográfica donde reside, las características de la vivienda, así como los antecedentes personales y familiares y la sintomatología.

Exploración física

Se debe observar la piel buscando signos de atopía, realizar auscultación cardiopulmonar para detectar ruidos respiratorios sugerentes de asma bronquial, explorar nariz y oídos (rinoscopia y otoscopia), y determinar PEAK–FLOW (pico de flujo espiratorio) que consiste en medir la velocidad con que el aire sale del pulmón, y es el mejor parámetro para comprobar la evolución del paciente asmático.

Pruebas cutáneas

Pretenden reproducir a nivel local una reacción alérgica en la piel mediante la inoculación de cantidades ínfimas del alérgeno al que el paciente es sensible. En unos minutos tras el pinchazo cutáneo se producirá una reacción positiva demostrativa de alergia. Se realizará una batería de pruebas estándar: ácaros del polvo, pólenes, hongos ambientales, antígenos de animales domésticos; y en procesos infantiles se incluyen algunos alimentos sospechosos.

Prueba de la alergia

Las dos técnicas empleadas más habituales son: punción (depositar una gota del alérgeno en la piel y pinchar sobre dicha zona) e intradermorreacción (se introduce el alergeno en la piel mediante jeringas de insulina). Ambas se realizan en la cara anterior del antebrazo.

Otra prueba cutánea es la prueba del parche: se coloca en una zona sana del cuerpo (espalda o cara anterior del antebrazo) un parche con la sustancia a estudiar, se mantiene 48 horas y se interpreta a las 72 horas. Es idónea para el estudio de la dermatitis de contacto.

Determinación de anticuerpos en sangre

Detecta antígenos responsables de la enfermedad en sangre. Cuantificación de Inmunoglobulina E, para determinar el grado de alergia y a qué se tiene alergia.

Pruebas de provocación

Reservado para aquellos casos en los que las pruebas anteriores hayan resultado negativas:

  • Provocación con alérgenos ambientales: conjuntival, nasal (por instilación de alérgenos) y bronquial (inhalación de sustancias alergénicas).
  • Provocación medicamentosa: prueba definitiva para diagnóstico de alergias farmacológicas.

Todas las pruebas citadas implican un riesgo y han de realizarse por personal entrenado y en el centro sanitario dotado de medios para responder ante una reacción alérgica severa.

Otras pruebas para diagnosticar la alergia

  • Pruebas de liberación de histamina. 
  • Cuantificación del complemento.
  • Pruebas del sudor.
  • Cuantificación de otras inmunoglobulinas, etcétera.

Actualizado: 31 de Agosto de 2017

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Salud en cifras

10%
de la población española sufre dermatitis atópica
'Fuente: 'XII Congreso Mundial de Dermatología Pediátrica y la Asociación Española de Pacientes y Familiares de Dermatitis Atópica’'

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