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Salud al día
Atrofia vaginal
La atrofia vaginal o vaginitis atrófica –muy frecuente en mujeres postmenopáusicas–, provoca sequedad e inflamación de la vagina. Conoce sus causas y, sobre todo, qué puedes hacer para aliviar sus síntomas.
Escrito por Miguel Vacas, Residente de Medicina Interna del Hospital Universitario Príncipe de Asturias

Tratamiento de la atrofia vaginal

Existen muchas posibilidades terapéuticas para disminuir la sintomatología producida por la atrofia vaginal. Su tratamiento se puede abordar de las siguientes maneras:

Modificaciones de los hábitos de vida

Es importante eliminar todos aquellos factores de riesgo que pueden producir atrofia vaginal o los síntomas producidos por ésta, como la sequedad vaginal. La atrofia vaginal es un trastorno muy frecuente que va a aparecer en un porcentaje muy alto de mujeres y que resulta muy difícil de prevenir, ya que es consecuencia de la propia evolución natural a nivel hormonal que sufre una mujer durante su vida. No obstante, esto no significa que no haya que tomar medidas para aliviar, evitar, o retrasar en la medida de lo posible, la aparición de los síntomas que produce:

  • Abandono del consumo de tabaco: se aconseja a las pacientes dejar de fumar, pues el consumo de tabaco disminuye los niveles de estrógenos y se asocia a una mayor atrofia vaginal. Esto se debe a que el tabaco aumenta la velocidad del metabolismo de los estrógenos.
  • Práctica de ejercicio físico (excluyendo el ejercicio físico muy intenso): se recomienda practicar ejercicio físico moderado varias veces por semana, pues la obesidad también se ha asociado con la presencia de una mayor sequedad vaginal.
  • Mantener una dieta equilibrada.
  • Mantener una vida sexual activa: tener relaciones sexuales de forma relativamente frecuente puede ayudar a aliviar los síntomas de la atrofia, porque favorece la secreción vaginal, pero no está establecida la frecuencia ni el tipo de actividad sexual requerida.

Tratamiento no hormonal para la atrofia vaginal

Destacan fundamentalmente dos compuestos, los hidratantes y los lubricantes vaginales:

Los hidratantes vaginales no disminuyen la atrofia de la pared vaginal secundaria al déficit de estrógenos, pero sí mejoran la sequedad producida por ésta. De este modo alivian síntomas como la dispareunia (dolor con el coito), el ardor o el escozor vaginal. Estas sustancias tienen una eficacia demostrada, por lo que son el tratamiento de elección en pacientes con síntomas leves o moderados. Se pueden utilizar una o varias veces por semana.

En cuanto a los lubricantes vaginales se utilizan como añadido al tratamiento anterior, estando indicados antes de mantener relaciones sexuales. Se aconsejan los lubricantes a base de agua y silicona, y se desaconseja el uso de la vaselina como lubricante, pues produce daños en el látex de los preservativos o de los diafragmas, y además puede aumentar el riesgo de infección genital. Otros lubricantes a base de aceites tampoco están indicados para ser aplicados intra-vaginalmente.

Tratamiento hormonal para la atrofia vaginal

Cuando la sintomatología es moderada o severa y no cede con el tratamiento descrito anteriormente se hace necesario iniciar la terapia hormonal con estrógenos. Éstos se pueden utilizar de forma local o sistémica. El método de administración debe individualizarse después de haber evaluado cada caso en particular.

La aplicación de dosis bajas de estrógenos de forma local disminuye claramente la sintomatología de la atrofia vaginal, y además se consiguen evitar los posibles efectos secundarios que produce la administración de estrógenos a nivel sistémico. Están especialmente indicados en mujeres que presentan únicamente síntomas vulvovaginales. Existen en el mercado diferentes formas de presentación como tabletas, anillos y cremas.

Por su parte, la administración de estrógenos a nivel sistémico puede producir efectos secundarios importantes, por lo que solo se deben utilizar en mujeres muy sintomáticas. Hay que ser especialmente cuidadoso en determinados tipos de pacientes, como mujeres con cáncer de mama, en las que es necesaria la opinión de un experto para instaurar el tratamiento, ya que la terapia hormonal con estrógenos puede producir recidivas del cáncer. Los estrógenos administrados a nivel sistémico pueden producir otros efectos indeseados como hemorragia uterina o aumento del riesgo de accidentes cerebrovasculares. Se deben administrar acompañados de progestágenos.

Para iniciar el tratamiento hormonal también existen diferentes formas de presentación, como parches cutáneos, o comprimidos que se ingieren por vía oral.

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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Escrito por:

Miguel Vacas

Residente de Medicina Interna del Hospital Universitario Príncipe de Asturias
Miguel Vacas

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'Fuente: 'Sociedad Española de Neurología''

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