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Detectan signos de autismo en bebés de dos meses

Un estudio ha comprobado que niños a los que se les diagnosticó autismo a los tres años de edad, presentaban ya una constante disminución de la atención a los ojos de otras personas cuando tenían solo dos meses.
Detectan signos de autismo en bebés de dos meses

11 de Noviembre de 2013

Un estudio, cuyos resultados se han publicado en Nature, ha permitido detectar signos de autismo en los primeros meses de vida de dos bebés, a los que posteriormente se les diagnosticó esta patología, empleando para ello una técnica que consiste en el seguimiento ocular y que sirve para medir la manera en que los pequeños ven y responden a señales sociales.

Los autores del trabajo, del Centro Marcus de Autismo y la Escuela de Medicina de la Universidad Emory, ambos en Atlanta (Estados Unidos), siguieron a bebés desde que nacieron hasta los tres años de edad, y los que fueron diagnosticados más tarde de autismo ya habían mostrado una disminución de la atención a los ojos de otras personas a partir de los dos meses.

Los científicos evaluaron a dos grupos de recién nacidos, uno de los cuales presentaba un alto riesgo de sufrir trastornos del espectro autista porque ya tenían un hermano con autismo –algo que incrementa hasta 20 veces las probabilidades de desarrollar esta patología–, mientras que el otro grupo se consideraba de bajo riesgo.

El diagnóstico de los afectados se confirmó a los tres años de edad, y los investigadores entonces analizaron los datos que se habían registrado durante los primeros meses de vida de los pequeños, para descubrir cuáles eran los factores que diferenciaban a los que habían sido diagnosticados de autismo de los sanos.

Los niños diagnosticados después de autismo presentaban una constante disminución en la atención a los ojos de otras personas a partir de los dos meses de edad

Ami Klin, director del Centro de Autismo Marcus, y uno de los participantes en la investigación, explicó que habían comprobado que los niños diagnosticados después de autismo presentaban una constante disminución en la atención a los ojos de otras personas desde los dos hasta los 24 meses de edad, y que esta particularidad era evidente incluso en los seis primeros meses de vida.

Los autores de la investigación han explicado, no obstante, que no se trata de algo que los padres puedan observar a simple vista, sino que es preciso que se utilice una tecnología específica y se realicen diversas mediciones del desarrollo del bebé para comprobarlo.

Según estos científicos, detectar a tan temprana edad esta disminución de la atención puede ayudar a diseñar modelos de intervención precoz eficaces en niños con autismo, aunque advierten que la genética de este trastorno es sumamente compleja y que en ella están involucrados cientos de genes, por lo que desean ampliar su investigación y combinar el seguimiento ocular con otras mediciones de expresión génica y desarrollo del cerebro.

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