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Salud al día
Cáncer de colon
El cáncer de colon tiene una gran incidencia en los países desarrollados y causa muchas muertes. Sin embargo, una sencilla prueba, la de sangre oculta en heces, podría salvar miles de vidas cada año.
Escrito por Silvia Chacón Alves, Licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares

Tratamiento del cáncer de colon

Existen distintas posibilidades para afrontar el tratamiento del cáncer colorrectal, que se decidirán junto al especialista oncológico en función del paciente, la localización del tumor o la fase en la que se encuentre para conseguir las mayores tasas de éxito y facilitar la recuperación del paciente:

Cirugía

El tratamiento de elección en el cáncer de colon es la cirugía. El tipo de resección dependerá de la localización del tumor, de forma que en algunos casos se podrá extirpar la zona de la neoplasia simplemente, y en otros habrá que extirpar segmentos mayores que incluyan colon sano.

Hay ocasiones en que el tumor no puede ser resecado, por lo que habrá que colocar prótesis en el interior de la luz intestinal para permitir el tránsito a ese nivel y aliviar los síntomas, o bien realizar una operación paliativa para prevenir la obstrucción intestinal.

En el caso de que haya metástasis en otros órganos, se realizará la cirugía en el colon y se estudiará la posibilidad de extirpar también esas metástasis, en función de su localización y tamaño y del estado general del paciente.

Radioterapia

Se emplea en el cáncer de recto. Se puede utilizar antes de la cirugía en el caso de tumores grandes para reducir su tamaño, y también después de la cirugía, a partir del estadio B2, para disminuir el riesgo de recidiva del cáncer. Ver más sobre la radioterapia

Quimioterapia

Se puede emplear como tratamiento en el cáncer de colon y de recto a partir del estadio B2 tras la cirugía para aumentar la supervivencia. En el caso de enfermedad diseminada (estadio D) también se puede utilizar como quimioterapia paliativa. Ver más sobre la quimioterapia

Seguimiento posoperatorio del cáncer de colon

Tras el tratamiento, la mortalidad a causa de este tumor se debe a la aparición de recidivas locales o a distancia, por lo que ha de llevarse a cabo un posterior seguimiento para detectar estas posibles evoluciones de forma temprana.

Actualmente no existe una pauta definida sobre la forma de realizar este seguimiento, pero hay una serie de pruebas que no pueden faltar, como:

Colonoscopia: es el mejor método para el diagnóstico de la recidiva local o el cáncer metacrónico (nuevo tumor en el colon que se presenta en una localización distinta de aquella en la que se situaba la neoplasia inicial). Se debe realizar una colonoscopia al año de la cirugía y, posteriormente, cada 2-3 años. Si no se encuentra ningún hallazgo tumoral se puede realizar una cada 5 años.

Medición de antígeno carcinoembrionario: debe volver a sus valores normales tras la resección del tumor, y se recomienda medirlo cada 3 meses. La elevación del CEA es muy buen marcador de recidiva tumoral, y en muchas ocasiones el primer dato que aparece, por lo que si se detecta el CEA elevado se recomienda realizar pruebas para localizar la recidiva (radiografía de tórax, TAC abdominal, gammagrafía ósea...).

Actualizado: 1 de Agosto de 2017

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