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Salud al día
Cáncer de hígado
El cáncer de hígado es un tumor de elevada prevalencia y de mal pronóstico. Es el quinto más frecuente y la cuarta causa de muerte por cáncer. La cirrosis hepática subyace en la mayoría de los casos.
Escrito por Dr. Juan José Tafalla García, Oncólogo médico, Hospital Sanitas La Zarzuela de Madrid
Revisado por Dr. Pablo Rivas, Especialista en medicina interna

Signos y síntomas del cáncer de hígado

Los síntomas más frecuentes de cáncer de hígado son el dolor abdominal, pérdida de peso, astenia intensa (cansancio), sensación de saciedad precoz o plenitud pospandrial (al acabar de comer), distensión abdominal, ascitis (acúmulo de líquido en la cavidad abdominal) o ictericia (coloración amarillenta de la piel por una elevación de la bilirrubina). Otros síntomas pueden deberse a la existencia de metástasis.

Sin embargo, es importante destacar que hasta un 25% de pacientes con un cáncer hepático avanzado permanecen asintomáticos.

La sintomatología del cáncer hepático va a depender fundamentalmente de lo avanzado que esté el tumor y de la reserva hepática que tenga el hígado cirrótico sobre el que aparece dicho tumor. Hasta un 80% pueden pasar desapercibidos en fases iniciales, aunque en los últimos tiempos la tasa de diagnóstico precoz es mayor debido al seguimiento y vigilancia que se realiza a los enfermos con cirrosis.

Hasta un 25% de pacientes con un cáncer hepático avanzado permanecen asintomáticos

La característica fundamental de un tumor hepático suele ser la descompensación de una cirrosis hasta ese momento estable. Es decir, algo que se puede apreciar en los siguientes signos:

  • Dolor en la zona derecha del abdomen, bajo las costillas, ocasionalmente con abultamiento de la zona según el tamaño del tumor.
  • Aumento del perímetro del abdomen, secundaria a la presencia de ascitis (líquido en la cavidad abdominal). Este líquido, si se realiza una paracentesis (punción abdominal para su extracción y análisis o evacuación) puede ser sanguinolento por la rotura del tumor. Esto sucede en menos de un 10%.
  • Ictericia, o color amarillento de los ojos y de la piel, que se debe al depósito de bilirrubina. Esta a su vez puede teñir la orina de un color oscuro parecido al coñac, y producir prurito o picor generalizado.
  • Síntomas de debilidad generalizada, con pérdida de apetito, pérdida de peso, náuseas y vómitos con la comida.
  • Fiebre. Su presencia en un paciente con cirrosis y en ausencia de una infección, debe alertar sobre la posibilidad de un carcinoma hepático.
  • Aumento de las venas de la piel del abdomen.
  • Puede aparecer un soplo si el médico ausculta la zona del hígado, que se explica por el mayor aporte sanguíneo que provoca el tumor.
  • Signos paraneoplásicos o colaterales al propio tumor, como consecuencia de la activación de algunas hormonas, tales como una elevación del número de glóbulos rojos (poliglobulia), aumento de los niveles de calcio (hipercalcemia) o descenso de los niveles de glucosa (hipoglucemia).

Actualizado: 25 de Abril de 2017

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