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Crioablación para tratar el cáncer diseminado al pulmón

La enfermedad pulmonar metastásica, cuando un cáncer originado en otra parte del cuerpo se disemina a los pulmones, podría tratarse con crioablación, una técnica que destruye estos tumores aplicando bajas temperaturas.
Cáncer diseminado al pulmón

15 de Abril de 2013

Un estudio que se acaba de presentar en la 38 reunión científica de la Sociedad de Radiología Intervencionista estadounidense, y se ha publicado en ‘Journal of Vascular and Interventional Radiology’, ha comprobado que el tratamiento de crioablación consigue eliminar de forma segura los tumores cancerosos que se han extendido a los pulmones desde otros tumores primarios que se localizan en otras zonas del organismo.

La enfermedad pulmonar metastásica, que sucede cuando un cáncer cuyo origen está en otra parte del cuerpo se disemina a los pulmones, es difícil de combatir y suele tener un mal pronóstico. Por ello, cualquier tratamiento que permita reducir la progresión de la metástasis y mejorar la calidad y la esperanza de vida de los pacientes resulta prometedor.

La crioablación tiene un gran potencial para tratar los casos en los que el cáncer en una etapa avanzada se ha diseminado a los pulmones

En el estudio –denominado ECLIPSE–, participaron 22 personas con un total de 36 tumores, a los que se les administraron 27 sesiones de crioablación, con lo que se consiguió destruir los tumores en el 23% de los pacientes tratados con esta técnica. Estos resultados son preliminares, pero uno de los autores del trabajo, David A. Woodrum, radiólogo intervensionista en la Clínica Mayo en Rochester (Minnesota, Estados Unidos), ha asegurado que la crioablación tiene un gran potencial para tratar los casos en los que el cáncer en una etapa avanzada se ha extendido a los pulmones.

Cómo se realiza la crioablación

Para llevar a cabo el tratamiento de crioablación, un radiólogo intervensionista emplea una pequeña aguja de sonda que se introduce a través de una incisión en la piel del paciente y se dirige a los tumores situados en el interior del pulmón, guiándose por una imagen médica.

Cuando el dispositivo alcanza estos tumores, su extremo se enfría con gas a bajas temperaturas –entre –80º C y –120º C–, y los cristales de hielo que se generan son capaces de destruir el cáncer porque interrumpen la función celular de la enfermedad, preservando el tejido pulmonar sano que rodea  a los tumores, y sin que sufra por lo tanto ningún daño.

El paciente sometido a esta terapia se encuentra preparado para reincorporarse a su vida normal tan solo un día después de la intervención, aunque los expertos señalan que posteriormente deberá acudir a revisiones durante alrededor de cinco años.

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'Fuente: 'Informe 'Niveles y Tendencias en la Mortalidad Infantil 2017', publicado con UNICEF, el Banco Mundial y la División de Población de UNDESA''