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Salud al día
Dermatitis atópica
En esta afección crónica de la piel se alternan etapas de mejoría con otras en las que los brotes son frecuentes. Te ofrecemos algunas recomendaciones para minimizar las molestias que ocasiona la dermatitis atópica.
Escrito por Sergio García Escrivá, Licenciado en Farmacia

Qué es la dermatitis atópica y causas

La dermatitis atópica (DA), más comúnmente conocida como eccema, es una alteración de la piel que suele aparecer en bebés o niños pequeños, y que puede prolongarse hasta la adolescencia o, incluso, entrada la edad adulta. Es una condición de tipo crónico y hereditario; es decir, si alguno de los padres presenta eccemas, asma, conjuntivitis o rinitis alérgica, es más probable que el niño presente eccema durante su vida.

Hay muchas sustancias y condiciones que pueden actuar como desencadenantes de un primer episodio, o como agravantes, en caso de que la persona presente una dermatitis en ese momento. Algunos de estos factores son: otras alergias, sustancias irritantes para la piel (lana, detergentes…), estrés, cambios bruscos de temperatura, o que esta sea muy alta o muy baja, y bacterias que pueden producir infecciones secundarias en las lesiones.

Causas de la dermatitis atópica

La dermatitis atópica es la manifestación cutánea de la atopía; es decir, la predisposición de ciertas personas a sufrir de condiciones producidas por la inmunoglobulina E (IgE). El mecanismo involucrado es complejo. La IgE es una molécula del sistema inmune, cuya función es activar unas células llamadas basófilos y mastocitos cuando el sistema inmune del paciente detecta alguna de las sustancias que le producen alergia; o en ciertas infecciones.

Los basófilos y mastocitos, tras ser activados, liberan una sustancia: la histamina, responsable final de todos los síntomas de la alergia: picor, inflamación, dolor... y que, en función de la zona del cuerpo en que ocurra, producirá síntomas más concretos como estornudos, picor de garganta o de ojos, disminución del diámetro de las vías respiratorias... Cuando el ataque es muy fuerte y se compromete la vida del paciente, se conoce como shock anafiláctico.

En la dermatitis atópica se producen una serie de manifestaciones en la piel mediadas por la IgE, lo que hace que se libere la histamina y se produzca el picor, el enrojecimiento y las erupciones que acompañan a la dermatitis atópica. No obstante, aunque medie la IgE, la dermatitis atópica no es una alergia a ninguna sustancia o alimento. Simplemente, el paciente es más propenso a sufrir los síntomas que acompañan a unos niveles de IgE más elevados; o a que esta reaccione más fácilmente con las células (está descontrolada).

Actualizado: 29 de Agosto de 2017

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