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Salud al día
Dermatitis atópica
En esta afección crónica de la piel se alternan etapas de mejoría con otras en las que los brotes son frecuentes. Te ofrecemos algunas recomendaciones para minimizar las molestias que ocasiona la dermatitis atópica.
Escrito por Sergio García Escrivá, Licenciado en Farmacia

Tipos de dermatitis atópica

Aunque las lesiones son muy parecidas, a nivel de diagnóstico la dermatitis atópica se divide en función de la edad del paciente:

Dermatitis del lactante

Es la edad de aparición más frecuente. Generalmente, el aspecto de las lesiones lleva a pensar que la lesión es más grave de lo que realmente es. Cuando comienzan a aparecer eccemas en los bebés pueden ser del tipo eccema seborreico (ver siguiente apartado), para acabar finalmente evolucionando a una forma de eccema atópico.

Las localizaciones frecuentes de los eccemas en lactantes son: cara, tronco y extremidades. Por lo general, se presentan en forma de placas o parches rojos con edema (tienen líquido bajo la superficie), que pican y exudan y que, debido al rascado inconsciente de las lesiones por el bebé, pueden infectarse.

Muchos de los casos de eccemas en lactantes acaban desapareciendo antes del año y medio de vida. Y aunque pueden volver a aparecer en cualquier momento, la intensidad puede ser menor.

Para aquellos bebés que continúan sufriendo de eccemas, el patrón de las lesiones cambia. Es lo que se conoce como dermatitis atópica infantil.

Dermatitis atópica infantil

A partir del año y medio o dos años de edad, las lesiones se desarrollan más frecuentemente en las flexuras (los pliegues de la piel), ya que son zonas muy propensas a este tipo de afecciones: el pliegue no permite que el aire y la luz sequen la lesión, y la humedad favorece la aparición y permanencia de la misma. Las vesículas son más frecuentes que en la dermatitis del lactante.

Las zonas donde se desarrolla con más frecuencia la dermatitis atópica a estas edades son los pliegues internos de los codos, los pliegues traseros de las rodillas y los pliegues de las comisuras de la boca.

El picor es muy intenso; y el rascado favorece la aparición de heridas y costras.

Dermatitis del adulto

En la edad adulta, los eccemas se presentan como placas de liquenificación (con una apariencia como de piel extremadamente seca y dura), con engrosamiento. El rascado crónico favorece la ruptura de esas placas y la aparición de excoriaciones (como si se desprendiese la piel debido a la intensidad del rascado) y grietas que pueden doler. Puede aparecer en pliegues, pero también en la nuca, el dorso de manos y pies, las muñecas...

Lo curioso es que, en muchos casos, la dermatitis del adulto puede cursar con lesiones que recuerdan a la dermatitis infantil e, incluso, a la del lactante.

Actualizado: 26 de Abril de 2017

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Salud en cifras

10%
de la población española sufre dermatitis atópica
'Fuente: 'XII Congreso Mundial de Dermatología Pediátrica y la Asociación Española de Pacientes y Familiares de Dermatitis Atópica’'

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