PUBLICIDAD

Salud al día
Dermatitis atópica
En esta afección crónica de la piel se alternan etapas de mejoría con otras en las que los brotes son frecuentes. Te ofrecemos algunas recomendaciones para minimizar las molestias que ocasiona la dermatitis atópica.
Escrito por Sergio García Escrivá, Licenciado en Farmacia

Tratamiento de una dermatitis atópica

La dermatitis atópica es, desgraciadamente, una afección que no se cura. El objetivo del tratamiento es que los brotes estén bajo control y, en caso de que ocurra un episodio, intentar controlar sobre todo el picor y mantener la piel hidratada.

Actualmente son los corticoides tópicos (en crema, pomada o loción) la base del tratamiento contra el eccema. Bien utilizados controlan la gran mayoría de los casos, aunque no siempre se administran correctamente. La mejor manera de obtener el máximo beneficio del corticoide sin notar ningún tipo de efecto adverso es seguir siempre la pauta que marque el médico, sin usar más crema de la necesaria ni durante más tiempo del recomendado; pero sin saltarse ninguna aplicación, para asegurar unos niveles constantes de medicamento. A la hora de aplicarla, es mejor una cantidad pequeña y bien extendida que una gran cantidad de crema, ya que se facilita la absorción. Unos minutos después de la aplicación del corticoide, se puede aplicar una crema emoliente, para hidratar la piel y favorecer la absorción del corticoide.

El médico elegirá el corticoide más adecuado, en función de la edad del paciente, la zona a tratar, y la intensidad del episodio de eccema. Generalmente, en los niños, las preparaciones con un corticoide de baja o mediana potencia suele ser suficiente. En zonas muy sensibles (cara, cuello, mamas, axilas, área genital...) tampoco se emplearán corticoides potentes, sino aquellos con la potencia necesaria para tratar la afección, pero que presenten un perfil de seguridad adecuado. Para los episodios crónicos en adultos, la potencia del medicamento puede ser algo mayor.

Otros tratamientos disponibles para la dermatitis atópica son: los antihistamínicos (en especial, los que causan somnolencia), que controlan el picor y facilitan el sueño; algunos inmunomoduladores tópicos, como el pimecrólimus, pueden usarse en niños mayores de dos años en los primeros episodios; o el tacrólimus, si el eccema es rebelde a otros tratamientos, o los corticoides no son adecuados para el paciente. Los inmunomoduladores controlan la respuesta inmunológica origen de todas las manifestaciones del eccema.

Los antibióticos (especialmente aquellos específicos para S. Aureus, una bacteria muy frecuente en la piel) pueden ser de gran utilidad en el control de los brotes, en especial si están claramente infectados.

Solo en casos de máxima necesidad, especialmente debido a la rebeldía del eccema, se debe recurrir a otros inmunomoduladores por vía oral. Para pacientes mayores de trece años, existe la posibilidad de fototerapia (tratamiento con luz), que ha demostrado una gran mejoría en los brotes.

Actualizado: 25 de Abril de 2017

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Síguenos en las redes sociales

Síguenos en las redes sociales

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Salud en cifras

1%
de la población padece algún trastorno del espectro autista (TEA)
'Fuente: 'Fundaciones del ámbito social y de salud, Ampans y Althaia''

PUBLICIDAD