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Salud al día
Dismenorrea
La dismenorrea, o menstruación dolorosa, afecta a la mitad de las mujeres en algún momento de su vida. El tratamiento debe ser personalizado, según las características de la paciente y la intensidad del dolor.
Escrito por Natalia Bermejo Rubio, Licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares
Revisado por Dr. José Antonio Nuevo González, Especialista en Medicina Interna. Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón de Madrid

Factores de riesgo de la dismenorrea

En la aparición de la dismenorrea juegan un papel importante muchos factores de riesgo, entre los que destacan los siguientes:

  • Menarquia o edad de la primera regla. Muchos trabajos científicos han postulado que cuanto antes se presente la regla, más riesgo existe de padecer dolores menstruales para la mujer.
  • Herencia. Parece ser que una adolescente tiene más probabilidad de padecer dismenorrea si sus hermanas o su madre la padecen o han padecido.
  • Hábitos tóxicos. El alcohol y el tabaco pueden influir en la intensidad de los síntomas. El tabaco concretamente provoca una vasoconstricción a través de la nicotina en los vasos sanguíneos de la zona genital.
  • Sedentarismo y obesidad. La relación que se establece en este caso quizá no sea directa, pero se comprueba que las mujeres con una actividad deportiva frecuente tienden a presentar síntomas más leves o a no padecerla.
  • Hábitos de vida. Se ha establecido que una dieta poco saludable, que no incluya frutas y pescado, parece influir negativamente en el dolor menstrual. Asimismo, patrones de vida estresantes conllevan más riesgo de menstruaciones dolorosas e incapacitantes.
  • Problemas ginecológicos. Estos desórdenes definen lo que sería una dismenorrea secundaria o debida a causas concretas. Es decir, ya no es un problema funcional, sino que existe una patología que lo justifica. En este grupo se incluyen problemas como la endometriosis, tumores uterinos, miomas, quistes ováricos, malformaciones genitales, congestión pélvica, etcétera. Estos casos suelen ser de presentación tardía, es decir, mujeres mayores de 30 años que inician síntomas dismenorréicos después de un período largo de menstruaciones más o menos normales.

Dismenorrea primaria y secundaria

Siguiendo con el punto anterior distinguiremos por tanto dos tipos fundamentales de dismenorrea:

  • Dismenorrea primaria, es decir, no existe patología alguna, sino que se produce por alteraciones en el funcionamiento normal de los ciclos menstruales. Es la más común, siendo muy variable la intensidad del dolor de una mujer a otra.
  • Dismenorrea secundaria. En este caso hay una enfermedad o trastorno evidente que condiciona unas reglas dolorosas, incluso atípicas en cuanto a duración o cantidad de sangrado. En este caso se debe hacer un diagnóstico correcto para corregir estos defectos y mejorar la sintomatología.

Actualizado: 7 de Agosto de 2017

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Salud en cifras

40%
de los pacientes con alguna enfermedad reumática considera que su dolor no está controlado
'Fuente: 'Sociedad Española de Reumatología (SER)''

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