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Salud al día
Edema pulmonar
El síntoma común a todos los tipos de edema pulmonar es la sensación de falta de aire, o disnea, cuya gravedad depende de las causas que han provocado la afección, y que es preciso identificar cuanto antes.
Escrito por David Saceda Corralo, Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología

Síntomas de un edema pulmonar

El síntoma común a todos los tipos de edema pulmonar es la sensación de falta de aire, lo que en medicina se conoce como disnea. Esto puede ocurrir de forma más o menos intensa, e instaurarse con mayor o menor rapidez.

Cuando el edema de pulmón es agudo, la disnea es muy intensa y se produce bruscamente (situación que suele ocurrir en un infarto de miocardio, una rotura de la válvula mitral, o una aspiración de jugos gástricos). El paciente se ahoga literalmente por el encharcamiento de sus pulmones y se trata de una situación de urgencia.

Cuando el edema de pulmón tiene un desarrollo más paulatino, los síntomas varían dependiendo de si el edema pulmonar tiene un origen cardíaco o no cardíaco.

Síntomas del edema de pulmón cardiogénico

El grado de disnea se corresponde al grado de insuficiencia cardiaca que la provoca:

  • Grado I: la persona puede realizar una actividad física sin limitaciones y sin fatigarse.
  • Grado II: existe una limitación ligera de la actividad física, pero durante el reposo no hay sensación de falta de aire.
  • Grado III: la mínima actividad física provoca fatiga.
  • Grado IV: el paciente no puede realizar ninguna actividad física, e incluso durante el reposo sufre fatiga y sensación de falta de aire.

Otro síntoma común en las personas que tienen este tipo de edema de pulmón es la necesidad de dormir con varias almohadas debajo de la cabeza, para incorporarse y así disminuir la sensación de falta de aire. El resto de los síntomas dependerán de su propia insuficiencia cardiaca.

Síntomas del edema de pulmón no cardiogénico

El grado de disnea depende directamente del grado de afectación de los pulmones. Podemos distinguir cuatro fases:

  • Fase inicial: la sangre comienza a oxigenarse mal, así que el corazón aumenta su ritmo de bombeo (taquicardia, es decir, más de 120 latidos por minuto) y la respiración es más acelerada (taquipnea, es decir, más de 30 respiraciones por minuto), tanto que la persona empieza a hiperventilar y elimina demasiado dióxido de carbono.
  • Fase latente: aparece entre seis horas y dos días después del inicio. Continúan las frecuencias respiratoria y cardiaca altas.
  • Fase de insuficiencia respiratoria: el trabajo respiratorio no es suficiente para oxigenar la sangre correctamente a pesar de las frecuencias cardiaca y respiratoria elevadas. El enfermo está sudoroso, siente que le falta el aire, y da bocanadas amplias que no le alivian; para respirar se ayuda de todos los músculos accesorios (del cuello, los intercostales y los abdominales).
  • Fase consolidada: se agotan los esfuerzos del paciente, disminuye la frecuencia respiratoria y comienza a ahogarse.

Otros síntomas que puede presentar el enfermo en el edema pulmonar no cardiogénico dependerán de la causa subyacente del edema. Por ejemplo, en los casos de neumonía y sepsis tendrá fiebre, y la tensión arterial baja en la sepsis.

Actualizado: 26 de Agosto de 2016

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Escrito por:

David Saceda Corralo

Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología
David Saceda

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10%
de la población española sufre dermatitis atópica
'Fuente: 'XII Congreso Mundial de Dermatología Pediátrica y la Asociación Española de Pacientes y Familiares de Dermatitis Atópica’'

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