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Salud al día
Hernia inguinal
La hernia inguinal es una afección frecuente que consiste en la salida de parte de las vísceras abdominales fuera de la cavidad abdominal. Te explicamos por qué se produce y cómo se corrige.
Escrito por David Saceda Corralo, Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología

Diagnóstico de la hernia inguinal

El diagnóstico de la hernia inguinal es sencillo y puede ser realizado de forma rápida por cualquier médico. Las únicas herramientas necesarias son la realización de una buena historia clínica mediante una serie de preguntas y la exploración física completa.

El médico te preguntará por síntomas que hayas tenido, si te has notado algún bulto, y si lo relaciones con alguna actividad o postura. También te preguntará por síntomas más alarmantes como la fiebre o el dolor intenso. Después te pedirá que te quites la ropa para poder explorarte adecuadamente. En el caso de las hernias inguinales es frecuente que la exploración se realice de pie, para así ayudar a que aparezca la hernia por la acción de la gravedad, ya que tumbado no es fácil visualizarla. Además, el especialista comprobará que la hernia puede reducirse cuando se empuja con los dedos de la mano.

No será necesario realizar ninguna prueba adicional para diagnosticar la hernia. Sin embargo, si se llega al diagnóstico de hernia inguinal el médico puede indicar la realización de una analítica de sangre y una radiografía de tórax, ya que son pruebas necesarias para poder realizar antes una cirugía de cualquier tipo y así se puede tener todo listo si el cirujano decide operar pronto.

Cuando el diagnóstico de hernia inguinal no está claro o se barajan otras opciones, sí que se puede recurrir a pruebas diagnósticas más avanzadas. La primera opción sería la realización de una ecografía de la zona inguinal afectada, con ella se puede ver en algunos casos si la pared abdominal está perforada y en qué punto lo está, también se puede descartar compromiso del riego sanguíneo. Otra pruebas que sólo se usan en casos extraños son la tomografía axial computerizada (TAC) y la resonancia magnética. Con ellas se puede comprobar la anatomía de la zona de forma general, y suelen utilizarse cuando el cuadro es muy grave y se sospecha que la cirugía va a ser más complicada de lo habitual.

Actualizado: 1 de Agosto de 2017

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Escrito por:

David Saceda Corralo

Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología
David Saceda

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'Fuente: 'Sociedad Española de Neurología''

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