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Salud al día
Hiperplasia benigna de próstata
La hiperplasia benigna de próstata consiste en un aumento del tamaño de la glándula prostática que produce dificultad para orinar, y es frecuente en hombres mayores de 50 años. Conoce sus síntomas y cómo se trata.
Escrito por Miguel Vacas, Residente de Medicina Interna del Hospital Universitario Príncipe de Asturias

Tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata

El tratamiento a elegir en la hiperplasia benigna de próstata depende de la intensidad de los síntomas que presenta el paciente, de cómo afecta a su calidad de vida, del riesgo de retenciones agudas de orina (imposibilidad para llevar a cabo la micción a pesar del deseo y los esfuerzos que realiza el paciente para hacerlo), y de la presencia de complicaciones. En función de ello se pueden adoptar tres tipos de actuaciones: conducta expectante, tratamiento farmacológico sintomático, y tratamiento con intencionalidad curativa (ya sea farmacológico o quirúrgico).

Si los síntomas son leves se recomiendan ciertas medidas sencillas que pueden mejorar la calidad de vida del paciente, como son:

  • No consumir alcohol ni cafeína, especialmente por la noche.
  • No beber gran cantidad de líquido de una sola vez.
  • Repartir la ingesta de líquidos a lo largo del día y evitar su consumo dos horas antes de acostarse.
  • Intentar vaciar la vejiga al máximo durante la micción (a pesar de haber acabado de orinar, intentar orinar un poco más para ayudar a vaciar completamente la vejiga).
  • Realizar ejercicio de forma habitual y evitar el sedentarismo, pues puede empeorar los síntomas.
  • Evitar el estrés.

Para tratar la hiperplasia benigna prostática se dispone de tres grupos de fármacos:

  • Bloqueadores alfa-adrenérgicos (alfuzosina, tamsulosina, doxazosina, terazosina): reducen el tono de la musculatura del cuello de la vejiga y de la próstata, mejorando los síntomas y el flujo urinario. No disminuyen el volumen de la próstata, por lo que no alteran la historia natural de la enfermedad. Son utilizados en los casos de hipertrofia pequeña pero muy obstructiva. Cuando se administran estos fármacos debe vigilarse la tensión arterial, ya que pueden ocasionar bajadas de tensión.
  • Extractos de plantas (fitoterapia): en este grupo se incluyen diversos fármacos con mecanismos de acción no muy bien conocidos. Los más utilizados son los derivados del Pygeum africanum y de la Serenoa repens.
  • Inhibidores de la 5-alfa-reductasa (finasteride y dutasteride): bloquean una enzima que permite el paso de la testosterona a dihidrotestosterona, que es la hormona que produce el crecimiento de la próstata. Están indicados en los casos de hipertrofia importante, ya que disminuyen el tamaño de la próstata.
  • Antimuscarínicos e inhibidores de la fosfodiesterasa-5: recientemente se ha demostrado la utilidad de estos fármacos en la mejora de los síntomas.

A modo de resumen, el manejo de los pacientes con hiperplasia benigna prostática sería el siguiente:

  • Pacientes con sintomatología leve-moderada y poca afectación de su calidad de vida: se mantiene una conducta expectante; no se inicia tratamiento.
  • Pacientes con sintomatología moderada-severa o afectación importante de su calidad de vida: se inicia tratamiento médico con un alfa-bloqueante. Si el paciente no mejora o no tolera bien estos fármacos se puede utilizar la fitoterapia (Serenoa Repens) a pesar de la falta de evidencia. Por último, cuando la sintomatología predominante es más de tipo irritativo y no se observa aumento del tamaño de la próstata ni signos de obstrucción puede asociarse un fármaco antimuscarínico
  • Paciente con riesgo importante de realizar una retención aguda de orina (RAO) sin criterios quirúrgicos: si en estos pacientes se desestima el tratamiento sintomático y se busca evitar/retrasar una RAO o intervención quirúrgica, se debe plantear el tratamiento con finasteride. Si el paciente presenta muchos síntomas se utiliza terapia combinada (inhibidor de la 5-alfa-reductasa y alfa-bloqueante).
  • Paciente con complicaciones de la hiperplasia benigna de próstata o sin respuesta al tratamiento farmacológico: se aconseja tratamiento quirúrgico, realizándose lo que se conoce como resección transuretral de la próstata (si ésta no es muy grande) u otras técnicas más agresivas como la prostatectomía abierta (si su tamaño es mayor). La resección transuretral consiste en insertar un tubo fino por la uretra para cortar poco a poco fragmentos de la próstata agrandada. La prostatectomía abierta consiste en extirpar la próstata a través de una incisión en el abdomen inferior. Estas cirugías se realizan con anestesia y requieren ingreso hospitalario. Actualmente se están desarrollando nuevas terapias menos invasivas. 
    Las complicaciones de la hiperplasia benigna de próstata que pueden precisar que el paciente sea operado son: una obstrucción franca del flujo urinario, una retención aguda o crónica de orina producida por el crecimiento del tamaño de la próstata, infecciones urinarias, o presencia de sangre en orina de forma repetida (sin otra causa), la presencia de piedras (litiasis) en la vejiga, o una insuficiencia renal producida por la hiperplasia benigna de próstata.

Actualizado: 3 de Agosto de 2017

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Escrito por:

Miguel Vacas

Residente de Medicina Interna del Hospital Universitario Príncipe de Asturias
Miguel Vacas

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