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Salud al día
Ojo seco
El síndrome del ojo seco, que se caracteriza por una escasez de lágrimas, irrita la superficie ocular y puede llegar a dañar la córnea y la conjuntiva. Conoce sus factores de riesgo y los tratamientos disponibles.
Escrito por Miguel Vacas, Residente de Medicina Interna del Hospital Universitario Príncipe de Asturias

Tratamiento del ojo seco

La mayoría de las veces no existe un tratamiento curativo para el ojo seco, ya que las causas que lo producen son desconocidas. El tratamiento de la causa sólo se puede realizar en aquellas situaciones en las que este síndrome es secundario a una enfermedad sistémica (lupus eritematoso, artritis reumatoide…). En el resto de los casos lo que se hace es un tratamiento sintomático, con el que se pretende incrementar o suplementar la producción de lágrimas, ralentizar su evaporación, y reducir su absorción, consiguiendo de esta forma un alivio de los síntomas.

Actualmente, podemos encontrar diferentes alternativas terapéuticas:

  • Lagrimas artificiales: están consideradas el tratamiento de primera línea para el síndrome del ojo seco.  Están compuestas por agua (es el componente principal y constituye el 97-98% de la lágrima), una solución salina isotónica o hipotónica (cloruro sódico, cloruro potásico, bicarbonato sódico…), sustancias que alargan la permanencia de lágrima artificial sobre la superficie ocular (previniendo su evaporación) y, por último, conservantes, con los que se evita que se produzca contaminación. Existen lágrimas artificiales que no incluyen conservantes, ya que éstos pueden producir irritación ocular y reacciones alérgicas en algunas personas. Normalmente basta con administrar una gota en cada ojo unas cuatro veces al día. La mayoría de los pacientes nota mejoría clínica en los primeros días, aunque algunos tardan hasta tres o cuatro semanas en evolucionar de forma favorable. En estos casos se puede aumentar la frecuencia de la administración de las lágrimas artificiales, aunque se recomienda el uso de formas libres de conservantes, para evitar la toxicidad de éstos debido a su uso prolongado.

Si a pesar de esto no existe mejoría, se puede recurrir a otras formas de presentación con mayor viscosidad (geles, pomadas o ungüentos), advirtiendo al paciente de que pueden producir visión borrosa, por lo que se aconseja su administración antes de acostarse, manteniendo una adecuada humedad.

A no ser que exista una causa tratable, el síndrome de ojo seco es una enfermedad crónica que requiere tratamiento de larga duración, en muchos casos de forma indefinida.

  • Estrategias ambientales: están dirigidas a evitar todos aquellos desencadenantes que contribuyen a aumentar la sequedad ocular, siempre y cuando sea posible (evitar exposición prolongada a aparatos de aire acondicionado, calefactores, ambientes con mucho humo…). También se aconseja la utilización de humidificadores en aquellos ambientes en los que existe baja humedad, así como utilizar gafas protectoras y descansar la vista cuando se realicen esfuerzos visuales.
  • Ciclosporina tópica: la ciclosporina es un agente inmunosupresor, relativamente seguro y bien tolerado, que ha demostrado mejorar los síntomas del ojo seco en algunos pacientes. A pesar de ello, no existen evidencias suficientes para aconsejar su utilización en las personas que padecen este síndrome. Además, tiene un elevado coste, lo que limita todavía más su uso.
  • Otros tratamientos: existen otras muchas sustancias disponibles para el tratamiento de la queraconjuntivitis seca, sin embargo, su uso no es común y se recomienda que sean pautadas únicamente por oftalmólogos:
    • Corticoides tópicos: bajas dosis de esteroides pueden mejorar los síntomas del ojo seco, siendo útiles en el tratamiento a corto plazo. Se tienen que utilizar con precaución, pues pueden favorecer la aparición de otras patologías como cataratas o glaucoma.
    • Hialuronato sódico.
    • Lágrimas de suero autólogo: se pueden obtener lágrimas a partir del suero que se extrae de la sangre del propio paciente. Sin embargo, no hay estudios que demuestren su superioridad a largo plazo sobre las lágrimas artificiales.
    • Pilocarpina: se ha utilizado en pacientes con síndrome de Sjögrenm en los cuales mejoraba los síntomas del ojo seco. Sin embargo, puede tener efectos secundarios en un porcentaje importante de los pacientes.
    • Ácido hialurónico. Esta sustancia es la más empleada y la que ha mostrado mejores resultados, y en la actualidad se usa en combinación con otros productos como la goma xantana, el HP-guar, trehalosa y carboximetilcelulosa, entre otros.
    • Otros: ácidos grasos omega-3 y omega-6 (administrados tanto vía oral como vía tópica), antioxidantes administrados por vía oral, vitamina A, acupuntura, e incluso se han ensayado medidas más drásticas y agresivas como la cirugía.

Actualizado: 15 de Noviembre de 2017

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Escrito por:

Miguel Vacas

Residente de Medicina Interna del Hospital Universitario Príncipe de Asturias
Miguel Vacas

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Salud en cifras

1%
de la población padece algún trastorno del espectro autista (TEA)
'Fuente: 'Fundaciones del ámbito social y de salud, Ampans y Althaia''

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