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Salud al día
Policitemia vera
La policitemia es un trastorno sanguíneo en el que la médula ósea produce demasiados glóbulos rojos, lo que provoca síntomas como dolor de cabeza, debilidad y picor. Conoce sus causas y cuál es su tratamiento.
Escrito por Miguel Vacas, Residente de Medicina Interna del Hospital Universitario Príncipe de Asturias
Revisado por Dr. José Antonio Nuevo González, Especialista en Medicina Interna. Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón de Madrid

Tratamiento de la policitemia vera

Tratamiento de la policitemia vera

El objetivo del tratamiento es reducir el espesor de la sangre, y evitar complicaciones como la formación de trombos o hemorragias.

Los pacientes con policitemia vera sin tratamiento tienen una supervivencia de tan solo 18 meses, mientras que con un tratamiento adecuado ésta es de más de 15 años. El objetivo del tratamiento es reducir el espesor de la sangre, así como evitar complicaciones como la formación de trombos o la aparición de hemorragias. Los tratamientos utilizados en la policitemia vera son los siguientes:

  • Sangrías: constituyen el tratamiento fundamental en la policitemia vera, y su objetivo es reducir de forma rápida el riesgo de trombosis causado por el aumento en la sangre del número de glóbulos rojos. El efecto inmediato de las sangrías o flebotomías es reducir el hematocrito, lo que provoca una mejoría de síntomas como el dolor de cabeza. No reduce la cantidad de glóbulos blancos ni de plaquetas, ni afecta a síntomas como el picor. Se suelen extraen unos 450 ml de sangre cada 3-4 días. En personas de edad avanzada o con problemas cardiovasculares no es aconsejable realizar extracciones tan importantes, y en esos casos se recomienda realizar sangrías de 200-300 ml dos o tres veces por semana.
  • Antiagregantes: la administración de fármacos antiagregantes, como la aspirina a dosis bajas, reduce el riesgo de que se formen trombos, evitándose así complicaciones como el infarto de miocardio, el infarto cerebral o el tromboembolismo pulmonar.
  • Fósforo radioactivo: está indicado en pacientes de edad avanzada que no puedan seguir controles con la regularidad adecuada. Se administra por vía intravenosa en una dosis, y su efecto se observa a los 2-3 meses. Si pasado este tiempo no se han normalizado los parámetros analíticos, puede administrarse otra dosis.
  • Quimioterapia: se pueden utilizar diferentes sustancias como la hidroxiurea (la más utilizada) o el busulfán, utilizado principalmente en personas de edad avanzada.
  • Interferón y anagrelide: especialmente usados en pacientes jóvenes. En general, se precisan de 6 a 18 meses de tratamiento para conseguir una respuesta, y hay que destacar que hasta un tercio de los enfermos que reciben este tratamiento lo abandonan por sus efectos secundarios (síntomas similares a una gripe, depresión, síntomas cardiovasculares, etcétera).

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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Escrito por:

Miguel Vacas

Residente de Medicina Interna del Hospital Universitario Príncipe de Asturias
Miguel Vacas

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Salud en cifras

10%
de la población española sufre dermatitis atópica
'Fuente: 'XII Congreso Mundial de Dermatología Pediátrica y la Asociación Española de Pacientes y Familiares de Dermatitis Atópica’'

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