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Comprueban cómo la grasa blanca se convierte en parda

Un estudio demuestra por primera vez en seres humanos que la grasa blanca se puede convertir en grasa parda o marrón, capaz de quemar calorías, en respuesta a una situación de estrés intenso y prolongado.
Mujer delgada y mujer gruesa espalda con espalda

Cuando la grasa parda se activa eleva la tasa metabólica y disminuye los niveles de glucosa en sangre, lo que podría ayudar en el tratamiento de la obesidad.

07 de Agosto de 2015

Un grupo de científicos ha demostrado por primera vez que en los seres humanos la grasa blanca, responsable de que acumulemos calorías, se puede convertir en grasa parda, una sustancia que las quema y ayuda a perder peso. La investigación se ha llevado a cabo en el Centro Médico de la Universidad de Texas (UTMB) de Galveston (EE.UU.) y se publicará en Cell Metabolism.

En estudios previos ya se había comprobado que las personas tienen pequeñas cantidades de grasa parda o marrón, que cuando se activa eleva la tasa metabólica y disminuye los niveles de glucosa en sangre, y los expertos creen que incrementar el gasto de energía gracias a este lípido sin necesidad de aumentar la actividad física sería una gran ayuda en el tratamiento de la obesidad y la prevención de las complicaciones que lleva asociadas.

Incrementar el gasto de energía mediante la grasa parda, sin necesidad de aumentar la actividad física, sería una gran ayuda en el tratamiento de la obesidad

Los resultados del nuevo estudio han demostrado que al igual que ocurre en modelos animales también en las personas se puede convertir la grasa blanca en grasa parda, aunque para que se produzca este fenómeno se necesita una intensa y prolongada liberación de adrenalina.

Los investigadores seleccionaron a 72 pacientes que habían sufrido quemaduras graves en alrededor del 50% del cuerpo, y a 19 personas sanas para el grupo control. Obtuvieron muestras de la grasa blanca de los pacientes quemados en distintos momentos y observaron que las características moleculares y funcionales de esta grasa se modificaban gradualmente progresando a un fenotipo de grasa marrón, como respuesta al estrés generado por la lesión.

Labros Sidossis, profesor de Medicina Interna en la UTMB y uno de los autores del trabajo afirma que esto demuestra que es posible oscurecer la grasa blanca en las personas, y que las siguientes investigaciones se encaminarán a identificar los mecanismos que producen este efecto para desarrollar fármacos que los imiten.

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