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Salud al día
Shigelosis
La infección por Shigella o shigelosis es la gastroenteritis con mayor riesgo de contagio, y su principal síntoma es la diarrea, que puede llegar a ser grave. Unas correctas medidas higiénicas ayudan a prevenirla.
Escrito por Miguel Vacas, Residente de Medicina Interna del Hospital Universitario Príncipe de Asturias

Tratamiento de la shigelosis

Como en todas las patologías que cursan con diarreas, en el tratamiento de la shigelosis resulta fundamental la hidratación durante la fase aguda de la enfermedad, siendo necesaria la reposición de líquidos y electrolitos para compensar las pérdidas sufridas. Siempre es preferible la hidratación oral (para ello, están disponibles en el mercado diferentes sueros orales o bebidas con sales, que permiten realizar una correcta reposición de líquidos e iones), pero en aquellos casos en los que se producen numerosos vómitos o una gran afectación del estado general, la rehidratación se efectuará por vía intravenosa.

En lo que respecta a la alimentación, una vez se realicen menos de 3-4 deposiciones al día, se debe introducir gradualmente dieta sólida, en pequeñas cantidades para comprobar que existe una buena tolerancia a la misma.

Se deben consumir alimentos astringentes como el arroz, la patata, el pan tostado, la carne de ave cocida o a la plancha, el pescado cocido, o algunas sopas. Se deben evitar otro tipo de alimentos como la leche o sus derivados (aunque se pueden tolerar el yogur natural y los quesos frescos, a medida que se produce mejoría), los dulces, las frutas y algunas verduras crudas, algunos frutos secos, o las bebidas refrescantes. Asimismo, hay que evitar consumir aquellos alimentos que contienen muchas grasas, u otros productos como las especias o el picante.

El tratamiento antibiótico es eficaz, ya que acorta el período de excreción fecal de microorganismos y la duración de los síntomas. Sin embargo, algunas cepas de Shigella pueden desarrollar resistencias a los antimicrobianos más habitualmente utilizados.

La elección de uno u otro antibiótico va a depender de la edad del paciente y del índice de resistencia de la zona donde se produce la enfermedad. La terapia de elección, en las áreas con bajo índice de resistencia, es cotrimoxazol, aunque se pueden utilizar otros fármacos como las quinolonas o la azitromicina.

Sin antibióticos, la infección se resuelve entre cuatro y ocho días la mayoría de las veces, aunque en los casos más graves los síntomas pueden perdurar varias semanas.

El pronóstico es muy bueno para la mayoría de los pacientes, aunque en los niños de corta edad, ancianos, y pacientes desnutridos o con sistemas inmunitarios deficientes, pueden existir un mayor número de complicaciones.

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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Escrito por:

Miguel Vacas

Residente de Medicina Interna del Hospital Universitario Príncipe de Asturias
Miguel Vacas

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'Fuente: 'Sociedad Española de Neurología''

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