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La procesionaria, un peligro para niños y mascotas

La oruga procesionaria, que prolifera con el aumento de temperatura, expulsa unos pelos cuya inhalación puede causar desde una urticaria a graves reacciones alérgicas, sobre todo en niños pequeños y mascotas.
Orugas procesionarias

El aumento de las temperaturas medias ha contribuido a la proliferación de la oruga procesionaria.

23 de Marzo de 2015

La oruga procesionaria, que prolifera en primavera cuando aumenta la temperatura ambiente, expulsa unos pelos venenosos como mecanismo de defensa, cuya inhalación puede provocar desde una urticaria hasta graves reacciones alérgicas, y que son especialmente peligrosos para los niños y las mascotas, como perros o gatos, que se acercan a estos insectos e intentan manipularlos porque despiertan su curiosidad.

Estas orugas, que se denominan procesionarias porque se unen unas a otras como si estuvieran en procesión, razón por la que resultan todavía más llamativas para los niños pequeños, se encuentran normalmente en el suelo cerca de los pinos, porque es en estos árboles donde colocan los nidos en los que se desarrolla la larva y de los que se alimentan, por lo que también dañan al árbol aunque no lleguen a matarlo.

El aumento de las temperaturas medias está contribuyendo a que estos insectos se propaguen por zonas cada vez más altas de España y otros países del entorno, y su presencia se adelanta en los lugares más cálidos, por lo que en Andalucía, por ejemplo, suelen aparecer ya en enero.

Los pelos de la oruga procesionaria pueden causar urticaria o graves reacciones alérgicas, y los niños pequeños y las mascotas son los más vulnerables a su veneno

Los expertos advierten de que en el caso de que los animales de compañía como perros y gatos se las coman, el tóxico que contiene la oruga les produce una necrosis en la garganta y la lengua y pueden fallecer. Si solo entra en contacto con el insecto, la mascota sufrirá picores, urticaria, y quemazón, y es necesario lavar con agua la zona afectada y acudir cuanto antes al veterinario.

Para eliminar las larvas se pueden utilizar productos químicos apropiados para ello, y resulta muy efectivo destruir los bolsones en los que se desarrollan las larvas, bien separándolos del árbol para posteriormente quemarlos, o simplemente perforándolos, ya que las larvas mueren si no cuentan con unas determinadas condiciones ambientales.

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