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Salud al día
Virus del Nilo Occidental
El Virus del Nilo Occidental es una enfermedad infecciosa, que puede originar complicaciones graves, e incluso matar al paciente, y que se transmite a través de la picadura de varios tipos de mosquito. Conoce sus síntomas y cómo se puede prevenir.
Escrito por Marta Talise, Licenciada en medicina y análisis clínico

Síntomas del virus del Nilo Occidental

La mayoría de las infecciones por el Virus del Nilo Occidental en humanos son asintomáticas y sólo un 20% de los pacientes afectados -tras un período de incubación que oscila entre 4-14 días- desarrollan un cuadro clínico, generalmente leve y autolimitado. Los síntomas del virus del Nilo Occidental que caracterizan este cuadro son: fiebre, dolores musculares (mialgia), cansancio fácil (fatiga), malestar general, dolor de cabeza (cefalea), erupción rojiza en la piel (exantema maculopapular), diarreas, vómitos, así como dolor e inflamación de los ganglios linfáticos (linfadenopatía).

Existe una forma menos frecuente de la enfermedad, que solo se presenta en el 1% de los pacientes afectados, que es la forma neuroinvasiva, y que se produce por la multiplicación del virus en la sangre (viremia), y su paso al sistema nervioso central al atravesar la barrera hematoencefálica. Una vez dentro del encéfalo, el virus tiene predilección por las neuronas del bulbo raquídeo, los ganglios basales y del asta anterior de la médula espinal.

La forma neuroinvasiva de la enfermedad se ha dividido en tres grandes síndromes: encefalitis por virus del Nilo, que aparece en el 55-60% de los casos, meningitis -en un 30-40%-, y un síndrome similar a la poliomielitis llamado pseudopoliomielitis, que representa el 5-10% de las formas neuroinvasivas. Estos síndromes pueden coexistir en un mismo paciente a la vez.

La encefalitis (inflamación del cerebro) ocurre cuando la infección viral invade el parénquima cerebral, siendo los síntomas los mismos de cualquier encefalitis viral;, entre los más importantes a considerar tenemos la fiebre alta, el dolor de cabeza, la alteración del nivel de conciencia, así como síntomas neurológicos focalizados como la dificultad para hablar (disartria), inestabilidad al caminar, temblores, etcétera. Esta forma clínica es más predominante en ancianos.

En el caso de la meningitis (inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal) el paciente tiene fiebre, dolor de cabeza, intolerancia a la luz o fotofobia, y rigidez de nuca. Lo más relevante ante la sospecha de meningitis debe ser la realización de una punción lumbar con el objetivo de extraer líquido cefalorraquídeo y enviarlo al laboratorio para análisis; en este se puede demostrar un aumento en el número de glóbulos blancos, lo que se denomina pleocitosis, sin embargo, las cifras son menores a 500 leucocitos por milímetro cúbico, predominando los de tipo linfocitario; la glucosa del líquido cefalorraquídeo (glucorraquia) es normal.

La pseudopoliomielitis se puede presentar en cualquier grupo etario, bien sea de forma aislada, o combinada con otros síntomas neurológicos de encefalitis o meningitis, aparentemente causada por la inflamación aguda del asta anterior de la medula espinal. El cuadro clínico suele ser bastante agresivo, ya que evoluciona rápidamente, y en 24 a 48 horas el paciente puede presentar una parálisis flácida asimétrica, acompañada de disminución del tono muscular (hiporreflexia), o ausencia completa del tono (arreflexia) en las extremidades afectadas.

Otras formas de presentación de la forma neuroinvasiva son: la neuropatía de los pares craneales, la cerebelitis, la polineuropatía periférica, rabdomiolisis, coriorretinitis, y neuritis óptica. Así como algunos casos de pancreatitis, hepatitis, uveítis, miocarditis y orquitis.

Actualizado: 29 de Septiembre de 2017

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