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Tercera edad
Incapacitación de una persona mayor
Si un adulto no puede realizar ciertos actos por motivos de salud física o mental, se puede solicitar legalmente su incapacitación parcial o total, y asignar un tutor que vele por sus intereses. Conoce cómo se lleva a cabo.
Escrito por Marina García, Periodista, experta en salud y tercera edad

Cómo solicitar la incapacitación de una persona mayor

Para que a una persona mayor se le determine la incapacitación es necesario que haya una sentencia judicial, lo que conlleva que el procedimiento comience a través de una demanda de incapacitación. Esta demanda se debe presentar en el juzgado de primera instancia en la localidad donde resida el demandado, pudiendo ser él mismo quien la inicie, o su cónyuge, padres, hermanos, el Ministerio Fiscal, u otra persona que sea consciente de la situación desfavorable que vive el futuro incapacitado.

En el proceso de la demanda siempre debe estar representado por un abogado y un procurador, y se debe facilitar la siguiente documentación:

  • Nombre y DNI del demandado.
  • Certificado de empadronamiento y de nacimiento del demandado.
  • Informes médicos, psicológicos, o sociales, que puedan demostrar la incapacidad del demandado.
  • Si lo hubiese, el certificado de discapacidad.
  • Relación de bienes e ingresos del demandado.
  • Nombre y domicilio de la persona que se pide que ejerza la tutela.

Referente a este último punto se debe señalar que el propio demandado, teniendo en cuenta y siendo consciente de su futura incapacitación, puede designar al tutor que obrará por él cuando pierda su capacidad. Para ello, le otorgará un apoderamiento preventivo mediante una escritura pública.

Procedimiento de la demanda de incapacitación

Una vez que se ha presentado la demanda con la correspondiente documentación, se le comunica al demandado para que se ponga en contacto con su abogado antes de 20 días. En el caso de que no lo hiciera, su representación ante la demanda la realizará el Ministerio Fiscal, pero si esta figura es la que ha puesto la demanda, el juez asigna al demandado un defensor judicial para que le represente.

Durante el procedimiento se pueden proponer medidas cautelares para que se apliquen hasta que haya una sentencia, y así proteger al futuro incapaz en ese periodo. Suelen ser comunes las medidas cautelares relacionadas con la administración de los bienes y patrimonio del demandado, con el objetivo de que no se llegue a una situación en la que estén en peligro.

El tiempo que transcurre hasta que se pronuncia la sentencia no suele ser corto, ya que durante el proceso se estudian los informes médicos del demandado, las valoraciones sociales, e incluso el propio juez puede realizar una inspección con el propósito de analizar la autonomía personal, domestica y social, de esa persona. Esto se traduce en periodos que pueden durar entre seis meses y un año.

Elección del curador o tutor

Una vez que se publica la sentencia, que puede otorgar la incapacitación, o no, y que indicará si es parcial o total, se asignará un curador o tutor, que asistirá o ejercerá los derechos de la persona incapacitada.

La propia persona declarada como incapacitada podrá haber elegido su tutor previamente, pero también lo podrá proponer el juez, u ofrecerse alguien voluntariamente. Normalmente, se trata de un familiar o alguien cercano, pero si no hay nadie con este perfil se puede asignar una entidad tutelar de titulación jurídica para que realice esta función.

El tutor designado no está obligado a aceptar el cargo, pudiendo poner como excusa motivos laborales o personales, el padecimiento de una enfermedad, la falta de relación con la persona incapacitada, o el no verse con la capacidad suficiente para ejercer el cargo. En el caso de que acepte el cargo, debe asumir una serie de funciones como informar de la situación personal y del patrimonio de forma anual al juez, y realizar un inventario de sus bienes, entre otras.

Actualizado: 6 de Abril de 2017

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