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Tercera edad
Ancianos de alto riesgo
Existen personas mayores que, basándonos en diferentes criterios, son considerados frágiles o de alto riesgo. Resulta importante detectar quienes son estos ancianos para ayudarles en los cuidados que necesitan.
Escrito por Marina García, Periodista, experta en salud y tercera edad

Consejos para cuidadores de mayores frágiles o de alto riesgo

En el caso de que el mayor frágil sea también dependiente, será necesario que cuente con una persona o servicio que le ayude en su día a día. Cuando es una persona no profesionalizada la que se encarga de esta tarea, normalmente la pareja o un familiar, es muy común que sufra lo que se conoce como síndrome del cuidador quemado. Este trastorno surge debido a la combinación de diferentes situaciones y sentimientos que vive el cuidador como son:

  • Frustración por pensar que no está realizando bien su función de cuidador.
  • Ansiedad por la carga de trabajo que tiene.
  • Dejadez y falta de auto-cuidado.
  • Cansancio.
  • Culpabilidad por dejar de lado a otras personas, como los familiares y amigos.

Para evitar esta situación la mejor solución es contar con los servicios de un cuidador profesional, pero no siempre es posible por cuestiones económicas, o porque la propia persona mayor o el cuidador no quieren que un tercero desconocido de encargue de estas labores. Por ello, cuando es inevitable que quien se encargue de cuidar al anciano sea alguien no profesional, se recomienda que siga estas pautas:

  • Repartir las tareas con otros familiares o personas del entorno.
  • No descuidar la vida personal, por lo que se debe mantener el contacto con los amigos aunque no pueda ser de forma presencial.
  • Hablar con el médico de la persona mayor o un trabajador social sobre la situación para valorar la petición de alguna ayuda.
  • Mantener una buena relación y comunicación con la persona dependiente para establecer cuándo y para qué tareas es realmente necesaria la ayuda del cuidador.
  • No realizar aquellas labores para las que no está preparado, como pueden ser la cura de heridas, o el traslado del mayor de un lado a otro.
  • Permitirse momentos de relajación y ocio. Es conveniente incluirlos dentro del listado de tareas.
  • Dejarse ayudar por las nuevas tecnologías, como es la telemedicina.
  • Seguir una alimentación adecuada y dormir las horas necesarias, a ser posible en una habitación que no sea la del mayor dependiente.
  • Pedir ayuda a asociaciones en las que haya voluntarios dispuestos a ayudar.

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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