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Tercera edad
Maltrato al mayor
El maltrato a los ancianos, por desgracia, es tan común como el de género o el infantil. La diferencia es que el abuso al mayor suele pasar desapercibido, y el propio afectado no lo denuncia por miedo o desconocimiento.
Escrito por Marina García, Periodista, experta en salud y tercera edad

Consejos para dar un buen trato a los mayores

Todos tenemos cerca a alguna persona que pertenece al grupo considerado de la tercera edad, por tanto, podemos hacer un ejercicio de reflexión y pensar en si el trato que le damos es el más adecuado. Es posible que, sin ser conscientes de ello, no estemos respetando algún aspecto importante que influye en su calidad de vida. Teniendo en cuenta estos consejos podemos tomar más conciencia de cómo podemos favorecer el buen trato a los mayores:

  • Escúchales como a cualquier otra persona. Se puede caer en el error de no respetar su capacidad para tomar de decisiones y sus opiniones por pensar que están desfasados o que sus pensamientos no son coherentes, pero las personas más mayores acumulan años de experiencia y sabiduría muy a tener en cuenta. Además, ellos mejor que nadie saben lo que quieren, algo que se debe respetar.
  • Hay que saber lo que realmente necesitan. Llegar a la vejez no implica tener que recibir una serie de cuidados concretos, ya que dependiendo de la capacidad física y cognitiva de cada uno, del estado de salud, del grado de dependencia e, incluso, del pudor del anciano, demandará una serie de cuidados diferentes. Hay personas mayores que necesitan que les ayuden a asearse, otras que estén con ellas durante la noche, y otras simplemente que les acompañen al médico. Es por ello que los cuidados que reciba la persona mayor deben venir marcados por las necesidades que el propio interesado reclame, siempre que esté en condiciones de hacerlo.
  • Evita que caigan en el desfase generacional. Que el anciano sólo se relacione con otras personas mayores, o ni si quiera con ellas, conduce al aislamiento. Para evitarlo, es fundamental concienciar a niños y jóvenes de lo importantes que son nuestros mayores, de cómo se les puede ayudar, y mostrarles lo que pueden aprender hablando con ellos. Fomentar situaciones en las que se reúnan personas de diferentes generaciones resulta beneficioso para toda la sociedad.
  • Háblale como te gustaría que te hablasen a ti. Es común ver a jóvenes, y no tan jóvenes, dirigirse a los ancianos en un tono de voz alto, con términos muy simples, o gesticulando de forma excesiva como si no les entendieran. A no ser que el mayor presente algún problema auditivo o de comprensión específico y sin tratar, se les debe hablar con normalidad, como a cualquier otro adulto.
  • No todos los mayores son dependientes. La esperanza media de vida ha aumentado gracias a la evolución de la sociedad y a los avances de la medicina, por lo que que muchas personas llegan a los 80 años con plenas capacidades para vivir con total autonomía. Sin embargo su entorno, y especialmente los hijos preocupados por el bienestar de sus padres, no aceptan este grado de independencia y se empeñan en cuidarles, cuando realmente no lo necesitan. Esta situación puede generar frustración y pensamientos negativos del tipo '¿realmente no soy capaz?' o 'mis hijos me ven como un anciano que ya no se vale por sí mismo'.
  • Hazle partícipe de tu vida. No importa si a la hora de la comida estáis hablando del nuevo iPhone, o de la última película de Steven Spielberg, dirígete también a la persona mayor que tienes al lado, es posible que no sepa muy bien de lo que hablas, o quizás sí, pero si le incluyes en la conversación no se sentirá aislado y fortalecerás los lazos de afecto.

Actualizado: 21 de Septiembre de 2017

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