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Tercera edad
Movilización y transferencia de mayores dependientes
Si eres cuidador necesitas adquirir las habilidades que te permitan realizar la movilización y transferencia de la persona mayor dependiente a la que cuidas de la forma más adecuada, a fin de evitar lesiones.
Escrito por Marina García, Periodista, experta en salud y tercera edad

Transferencia de una persona mayor dependiente

La transferencia de una persona mayor de una superficie a otra es otra de las habilidades que debe manejar el cuidador informal. Es especialmente importante cuando la persona cuidada presenta falta de movilidad o incapacidad para andar, pero su estado de salud no le obliga a estar en la cama las 24 horas del día. Además, para llevar a cabo los movimientos la persona debe poder colaborar mínimamente.

La transferencia se debe hacer con mucho cuidado, ya que un error o problema puede originar una caída, algo que agravaría el estado del dependiente. Para evitarlo se deben seguir estos consejos al realizar las transferencias más comunes:

  • De la cama a la silla: el cuidador se debe poner de frente a la persona, que le debe rodear con sus brazos por encima de los hombros, hasta llegar a la espalda. El cuidador debe colocar las manos en las nalgas, para proceder a inclinar su tronco hacia delante y luego levantarlo. Con sus rodillas, el cuidador debe bloquear las del dependiente para evitar que se vaya hacia delante. Por último, se debe sentar a la persona; en este movimiento el cuidador debe evitar irse hacia delante echando sus nalgas hacia atrás.
  • De la silla de ruedas a otro asiento: las dos sillas deben formar una “L”, de tal forma que una tenga orientación norte-sur, y la otra este-oeste. Para hacer este movimiento se debe tener en cuenta cuál es la pierna más fuerte de la persona, ya que esa es la que debe estar al lado de la silla donde se va a sentar. El reposabrazos y reposapiés de la silla de ruedas deben estar bajados del lado por donde se va a sacar a la persona. De nuevo el dependiente debe rodear al cuidador con sus brazos por encima de los hombros, y éste poner sus manos en las nalgas de la persona. A continuación se procede a hacer el movimiento, levantando un poco a la persona, para después girarla hacia la otra silla y sentarla.
    Si la persona no puede por sí sola desplazarse hacia atrás para sentarse con la espalda apoyada en el respaldo, el cuidador le puede ayudar. Para ello el dependiente debe cruzar sus brazos en el abdomen, y el cuidador situarse detrás de la silla con una pierna más adelantada que la otra. A continuación se le debe coger por debajo de las axilas, inclinando el tronco del dependiente hacia delante mientras el cuidador le mueve hacia arriba y atrás.
  • De sentado a de pie: el cuidador debe estar de frente a la persona, con las piernas flexionadas, pero una de ellas entre las piernas del dependiente y la otra atrás. Los antebrazos del cuidador deben estar debajo de los de la persona, de tal forma que el cuidador apoye sus codos en su propia cintura. En el siguiente paso, el dependiente debe inclinarse hacia delante apoyándose en los brazos del cuidador, mientras que éste le ayuda a levantarse. Antes de empezar a andar, hay que asegurarse que la persona mantiene el equilibrio.

Ayudas para las transferencias de la persona dependiente

La silla de ruedas, los andadores y las muletas son las más utilizadas, pero existen otras ayudas, como dispositivos elevadores que consiguen levantar la altura del asiento para que a la persona le resulte más fácil incorporarse. Además, también se aconseja disponer de butacas con respaldo alto y reposabrazos anchos para que a la persona le resulte más cómodo apoyarse e impulsarse para levantarse.

Cuando se realizan estos movimientos de transferencia hay que evitar cualquier objeto que pueda impedir la maniobra, así como alfombras, esterillas, u otros objetos en el suelo que pueden provocar deslizamientos y caídas.

Actualizado: 3 de Abril de 2017

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