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Tercera edad
Universidad para mayores
En el caso de las personas mayores estudiar no solo es una fuente de conocimiento, sino también de salud, ya que está comprobado que previene o retrasa el deterioro cognitivo y reduce el riesgo de sufrir depresión.
Escrito por Inma D. Alonso, Periodista experta en salud y bienestar

Beneficios de estudiar a partir de los 50 años

Beneficios de estudiar a partir de los 50 años

Asistir a clase te mantiene físicamente activo y te permite establecer nuevas y diferentes relaciones sociales.

Los especialistas coinciden en que mantenerse activo, física y mentalmente, resulta fundamental si queremos envejecer de una manera saludable. Está demostrado que el hecho de estudiar tiene beneficios para el cerebro tan positivos como prevenir y reducir el riesgo de depresión o el desarrollo de demencias.

Diversos estudios científicos han demostrado que ejercitar el cerebro previene o retrasa el deterioro cognitivo asociado a la edad. Los expertos recomiendan estudiar, aprender un nuevo idioma, o realizar actividades diferentes y desconocidas que supongan un esfuerzo y requieran atención. Hasta algo tan sencillo como utilizar la mano izquierda –o la derecha, si eres zurdo– para lavarte los dientes o cualquier otra actividad cotidiana sencilla, contribuye a mejorar la plasticidad cerebral.

La capacidad de adquirir nuevos conocimientos se mantiene en los seres humanos durante toda su vida, siempre que no exista un problema físico que lo impida. Continuar aprendiendo en la etapa adulta no solo es posible, sino necesario, ya que estimula la memoria y otras funciones del cerebro, mejorando la capacidad analítica, la toma de decisiones y la resolución de problemas.

Asistir a clase también te mantiene activo físicamente y te permite desterrar el sentimiento de soledad y la sensación de que eres prescindible para la sociedad, algo bastante frecuente a partir de cierta edad y que suele ser la antesala de una depresión.

Otro de los mayores beneficios de estudiar a una edad avanzada es el de mejorar nuestra capacidad para establecer nuevas y diferentes relaciones sociales, algo que resulta todo un desafío personal cuando tenemos como compañeros de clase a jóvenes a los que les duplicamos o triplicamos la edad. Además, la interacción entre personas de distintas generaciones es enriquecedora para todos; piensa que tú también tienes mucho que aportar a los demás.

Aunque al principio puedas sentir inseguridad al enfrentarte a nuevos retos, cuando compruebes que eres capaz de conseguir lo que te has propuesto tu autoestima mejorará. Además, actualizar tus conocimientos y estar informado de lo que sucede a tu alrededor favorece la integración en una sociedad en constante cambio. 

Actualizado: 20 de Junio de 2017

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Salud en cifras

60%
más síntomas de fragilidad tienen los mayores de 65 años que son fumadores
'Fuente: 'University College de Londres (Reino Unido)’'

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