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Salud al día
Toxoplasmosis
De origen parasitario, la toxoplasmosis se transmite al hombre por diferentes animales, sobre todo el gato. Infectarse durante el embarazo puede ser muy peligroso para el bebé, por lo que debes conocer qué precauciones tomar para evitarla.
Escrito por Diana Forero Morantes, Bióloga
Revisado por Dr. José Antonio Nuevo González, Especialista en Medicina Interna. Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón de Madrid

Diagnóstico de la toxoplasmosis

La infección por toxoplasmosis es muy frecuente, aunque depende de los hábitos dietéticos e higiénicos, pues una de las vías de contagio es el consumo de carne cruda o poco cocinada, algo bastante común en Europa. Muchas personas, sin embargo, desconocen haber padecido la infección, ya que los síntomas, cuando aparecen, suelen ser muy leves y se parecen a los de la gripe. Para establecer el diagnóstico, es necesario realizar un análisis de sangre, que determinará la presencia de anticuerpos específicos de tipo IgG o IgM

Las mujeres que se infectaron y desarrollaron anticuerpos antes de quedar embarazadas no infectarán a su bebé pero, en caso contrario, es muy importante tomar precauciones para evitar infectarse durante la gestación. En España, este análisis se realiza a todas las mujeres embarazadas en la primera analítica para comprobar si son inmunes, y extremar las medidas de prevención si no lo son. La IgG positiva implica que la mujer ha generado anticuerpos por una infección pasada y, por tanto, tiene un riesgo prácticamente de 0 para infectar al bebé.

Es recomendable que las mujeres que deseen quedarse embarazadas se realicen la prueba antes de la concepción y comiencen a tomar precauciones si no presentan anticuerpos, ya que si contraen la infección en las primeras semanas de gestación las consecuencias para el feto son más graves que si ocurriera al final del embarazo.

Diagnóstico de la toxoplasmosis congénita en el recién nacido

El diagnóstico de la toxoplasmosis congénita se basa en los síntomas, los resultados obtenidos en el análisis de sangre, y la detección del parásito, bien en el líquido amniótico y la sangre del feto durante la gestación, en la placenta tras el parto, en los tejidos embrionarios y fetales en caso de aborto o muerte del bebé, o analizando el líquido cefalorraquídeo del recién nacido. El seguimiento ecográfico puede dar a conocer las posibles consecuencias que esté generando la infección al feto, con notable importancia también de cara a una posible interrupción del embarazo.

Como la gravedad de la infección en el bebé depende del momento del embarazo en que se produjo la transmisión del parásito, en algunas ocasiones los niños no presentan síntomas en el momento de nacer, pero desarrollan serias infecciones oculares meses o años después. Los síntomas que se manifiestan con mayor frecuencia en el recién nacido con toxoplasmosis congénita son coriorretinitis (inflamación de la retina), hidrocefalia (acumulación de líquido en el interior del cráneo que hace que la cabeza tenga un tamaño aumentado) y calcificaciones cerebrales. Otros signos que pueden indicar la enfermedad son ictericia, hígado y bazo agrandados (hepatoesplenomegalia) e inflamación de los ganglios linfáticos.

Actualizado: 8 de Febrero de 2017

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Salud en cifras

470%
pueden aumentar el riesgo de muerte las terapias alternativas en pacientes de cáncer
'Fuente: 'Journal of the National Cancer Institute''

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