PUBLICIDAD

Los síntomas deben alertar a los padres para consultar por una posible meningitis. Aunque, como se ha mencionado previamente, en los lactantes y recién nacidos se hace más difícil detectarla, puesto que los síntomas son muy inespecíficos. Las petequias o manchas rojizas deben ser consultadas con urgencia para atajar los posibles casos de meningitis por meningococo.

La forma de conseguir el diagnóstico seguro de una meningitis infantil es la punción lumbar. Esta técnica consiste en obtener una pequeña muestra del líquido cefalorraquídeo a través de una punción en la zona lumbar, que debe realizarse en el hospital y bajo condiciones de asepsia. El análisis de esa muestra de líquido permitirá cuantificar los glóbulos blancos, la glucosa y las proteínas que definen los tipos de meningitis.

En el laboratorio se analizarán a través de técnicas de procesamiento rápido los antígenos de algunos microorganismos (resultados en 45-60 minutos), mientras que otros deben ser procesados con métodos algo más lentos que pueden demorarse hasta 24-48 h. En el caso de los virus, este plazo puede ser aún mayor pues necesitan la determinación mediante la PCR (reacción en cadena de la polimerasa).

Desde que se establece la sospecha de meningitis se deberá iniciar un tratamiento con antibióticos que ataquen a los gérmenes más frecuentemente implicados en la etapa en la que esté el niño, sin tener que esperar el resultado exacto de las pruebas. Posteriormente a éstas, se ajustará de manera más adecuada dicho tratamiento.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD