Virus respiratorio sincitial
El virus respiratorio sincitial es la principal causa de infección del tracto respiratorio inferior en los niños menores de dos años, y se relaciona con bronquiolitis, que puede llegar a ser muy grave en los bebés.

Síntomas del virus respiratorio sincitial y cómo se diagnostica

Dra. María Teresa Romero Rubio

Por: Dra. María Teresa Romero Rubio

Pediatra en el Hospital de Manises (Valencia)

Actualizado: 24 de junio de 2024

Grupos de riesgo del Virus Respiratorio Sincitial (VRS)

Prácticamente todos los niños menores de dos años se han visto afectados en algún momento por el virus respiratorio sincitial (VRS); en la mayoría de casos los síntomas del VRS son leves y se resuelven sin complicaciones, pero hay determinados grupos de riesgo en los que puede revestir más gravedad:

  • Bebés menores de seis meses, y especialmente recién nacidos menores de un mes de edad. Los bebés más pequeños tienen sistemas inmunológicos inmaduros y vías respiratorias más estrechas, lo que los hace especialmente vulnerables.
  • Bebés prematuros: los bebés nacidos antes de las 37 semanas de gestación tienen sistemas inmunológicos subdesarrollados y pueden tener problemas pulmonares que los ponen en mayor riesgo de infecciones graves.
  • Niños con alguna otra enfermedad de base: inmunodeficiencias, niños con enfermedad pulmonar crónica (como displasia broncopulmonar, fibrosis quística…), niños con cardiopatías congénitas (están en mayor riesgo debido a la menor capacidad de sus sistemas cardiovasculares y respiratorios).

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Factores adicionales que aumentan el riesgo de infección grave

  • Ambiente tabáquico familiar: los niños que están expuestos al humo del tabaco tienen un mayor riesgo de infecciones respiratorias graves.
  • Bebés no alimentados con leche materna.
  • Asistencia a guarderías: los niños que asisten a guarderías están en contacto cercano con otros niños, lo que aumenta el riesgo de transmisión del VRS.
  • Condiciones de hacinamiento: vivir en lugares con muchas personas aumenta la probabilidad de transmisión del virus.

Otras personas consideradas como grupos de riesgo del VRS

  • Pacientes inmunodeprimidos: aquellos con enfermedades que afectan el sistema inmunológico (como VIH/SIDA) o que están recibiendo tratamientos inmunosupresores (como la quimioterapia).
  • Receptores de trasplantes: tanto de órganos como de médula ósea, ya que reciben medicamentos para prevenir el rechazo del trasplante.
  • Personas con enfermedades crónicas respiratorias: personas con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y otras condiciones respiratorias crónicas.
  • Pacientes cardíacos: gente con enfermedades cardiovasculares que afectan la función del corazón.
  • Mayores de 65 años: el sistema inmunológico se debilita con la edad, y los ancianos son más susceptibles a infecciones graves y complicaciones del VRS.
  • Individuos con trastornos neuromusculares que afectan la respiración: enfermedades que afectan los músculos y nervios responsables de la respiración, dificultando la capacidad para toser y despejar las vías respiratorias.

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Síntomas del virus respiratorio sincitial (VRS)

En los bebés y niños pequeños, sobre todo aquellos menores de dos años, el VRS puede provocar síntomas que a menudo se confunden con los de un resfriado común al inicio, como congestión nasal o rinorrea (secreción nasal), tos leve y fiebre baja (aunque no siempre está presente), pero pueden progresar a cuadros más graves.

La bronquiolitis se inicia como un cuadro catarral leve que empeora en los 2-3 días siguientes: aparecen accesos de tos más persistente y severa, fiebre, dificultad para respirar y la típica presencia de pitos en el pecho, conocidos en medicina como sibilancias. Esto es debido a que el paso del aire por los bronquiolos estrechados debido a la infamación produce un silbido característico, que se escucha fácilmente con el fonendoscopio, y es clave para el diagnóstico de la enfermedad.

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Debido a la dificultad para el paso del aire, el bebé empieza a respirar más rápidamente para intentar compensar la falta de oxígeno (lo que se conoce como taquipnea), apareciendo en la exploración signos típicos de dificultad respiratoria: hundimiento de las costillas al respirar (tiraje) y utilización de la musculatura respiratoria accesoria. Si la insuficiencia respiratoria es grave y progresiva puede aparecer coloración azulada de la piel (cianosis), sobre todo alrededor de los labios y las uñas, por la falta de oxígeno. En paralelo, los bebés pueden tener problemas para tomar el pecho o el biberón debido a la dificultad para respirar.

Síntomas del virus respiratorio sincitial

Síntomas de la infección por VRS en niños mayores y adultos

En niños de mayor edad y en adultos, el VRS por lo general suele causar síntomas más leves, similares a los de un resfriado común, pero puede ser más grave en personas con condiciones subyacentes o sistemas inmunitarios debilitados:

  • Congestión nasal o rinorrea
  • Tos
  • Dolor de garganta
  • Fiebre baja
  • Dolores de cabeza
  • Malestar general y dolores musculares

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Síntomas en personas con condiciones subyacentes:

  • Exacerbación de enfermedades crónicas: como el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o enfermedades cardíacas.
  • Infecciones secundarias: como la otitis media (infección del oído) o sinusitis.
  • Neumonía: sobre todo en personas mayores o inmunodeprimidas.

Diagnóstico de la infección por virus respiratorio sincitial

Los médicos pueden sospechar una infección por VRS basándose en los síntomas y la historia clínica. Todas las infecciones por VRS comienzan como un cuadro catarral, por lo que lo más importante es distinguir si la infección es sólo de vías altas o hay también afectación de la vía aérea inferior, es decir, si está progresando hacia una bronquiolitis. Para ello, el diagnóstico del virus respiratorio sincitial es clínico y lo realizará el pediatra durante la exploración clínica del bebé; la presencia de sibilancias (pitos en el pecho) y otros signos de dificultad respiratoria son los que indicarán el diagnóstico. También se considerará la edad del paciente (los menores de dos años, sobre todo menores de seis meses, son más vulnerables), antecedentes de prematuridad, enfermedades pulmonares crónicas, cardiopatías congénitas y exposición a factores de riesgo como el humo del tabaco.

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Pruebas de laboratorio

Para confirmar la infección por VRS y diferenciarla de otras infecciones respiratorias, se pueden realizar varias pruebas de laboratorio:

  1. Pruebas Rápidas de Detección de Antígenos:
    • Inmunofluorescencia Directa: Una muestra de secreción nasal o nasofaríngea se examina para detectar la presencia de antígenos del VRS.
    • Inmunoensayo enzimático (ELISA): Utiliza anticuerpos específicos para detectar antígenos del VRS en las muestras respiratorias.
  2. Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR): la PCR en Tiempo Real es una prueba altamente sensible y específica que detecta el material genético del VRS en las secreciones nasales o nasofaríngeas. Esta prueba es más precisa y puede diferenciar entre diferentes subtipos de VRS.
  3. Cultivo viral en Células: aunque menos común debido al tiempo requerido para obtener resultados (varios días), el cultivo viral puede confirmar la presencia de VRS al hacer crecer el virus en un laboratorio a partir de muestras de secreciones respiratorias.
  4. Radiografía de Tórax: aunque no es específica para el VRS, una radiografía de tórax puede ser útil para evaluar la presencia de complicaciones como la neumonía o para descartar otras causas de síntomas respiratorios severos.

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Diferenciación de otros patógenos

Dado que muchas infecciones respiratorias virales pueden presentar síntomas similares, es importante diferenciar el VRS de otros virus respiratorios comunes, como el virus de la influenza, el adenovirus, el rinovirus y el metapneumovirus humano. Las pruebas PCR multiplex pueden detectar múltiples patógenos respiratorios a partir de una sola muestra.

Consideraciones en poblaciones específicas

En los neonatos y bebés prematuros, debido a su mayor riesgo de complicaciones graves, el diagnóstico y manejo temprano son cruciales.

Por otro lado, los pacientes inmunodeprimidos pueden necesitar pruebas más extensas y vigilancia estrecha debido a su mayor riesgo de enfermedad grave y complicaciones.

Creado: 1 de abril de 2014

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