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Bebés y niños
Slow parenting
Conoce el 'slow parenting', una filosofía de vida que apuesta por una infancia sin prisas para que los niños se desarrollen de forma plena y adecuada y sean más felices, incluso al llegar a adultos. Merece la pena intentarlo.
Escrito por Amparo Luque, Periodista experta en embarazo e infancia

Actividades para disfrutar del slow parenting

El tiempo libre de nuestros hijos es otra de las cuestiones a abordar para lograr el slow parenting o la crianza a fuego lento. Tienen que disponer de un ocio suficiente y de calidad, con actividades que respondan a sus inquietudes e ilusiones, e incluso con momentos de aburrimiento. Su tiempo libre no debe estar tan estructurado por nosotros, ni lleno de demasiadas actividades que les lleven a ser más exitosos y que les exijan estudiar más y conseguir cada vez más objetivos; esto es una fuente de sobrestimulación y estrés para ellos.

Hay que buscar un equilibrio. Por supuesto que necesitarán aprender inglés o informática, pero como indica Ana Etchenique, de la asociación Slow People, hay que potenciar más su imaginación, darles oportunidad de que inventen cosas y apostar por la creatividad: “en vez de ver un vídeo, que se inventen ellos una película y la graben, que escriban historias, que hagan las ilustraciones de un cuento que han leído. Eso es divertido y necesita de tiempo y sosiego. Actividades creativas y relajantes como el dibujo, las artes, o incluso la jardinería o modelar barro, son muy interesantes. Los niños siempre deben tener papel y lápices a mano, para poder expresarse de esta forma. Y la lectura es primordial: leer es perderte en el tiempo”. 

También será beneficioso que hagan ejercicio y actividades que les ayuden a relajarse, como el yoga infantil, para hacer frente a ese ritmo de vida frenético al que a veces están sometidos.  

En definitiva, lo importante es que sean ellos los que llenen gran parte de sus ratos de ocio con cosas que les gusten, y que nunca falte el componente lúdico, que es algo esencial para el desarrollo global de los niños. El juego debe estar presente siempre en su día a día, aunque se vayan haciendo mayores. Y, según la filosofía slow, que sea un juego libre sin mucha intervención adulta y con menos juguetes comerciales, en beneficio de más oportunidades para la imaginación.

Además, esta forma de vida lenta apuesta por más contacto con la naturaleza y menos con la tecnología. “En la tecnología es todo mecánico y no da lugar a cantidad de habilidades que les hacen falta a los niños. Un ordenador se debe tomar como una herramienta con muchas posibilidades, pero hay que usarlo bien y aprovecharlo para lo que nosotros queramos lograr”, indica Ana Etchenique.

En cambio, la naturaleza es un lugar que les encanta a los niños. Es el escenario perfecto para la diversión y el juego libre, para curiosear, para respirar aire limpio, y también para sosegarse. En palabras de Carl Honoré, padre intelectual del movimiento slow, “la naturaleza actúa como un bálsamo calmante”.

Actualizado: 26 de Abril de 2017

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Escrito por:

Amparo Luque

Periodista experta en embarazo e infancia
Amparo Luque

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Salud en cifras

15.000
niños menores de cinco años murieron cada día en 2016
'Fuente: 'Informe 'Niveles y Tendencias en la Mortalidad Infantil 2017', publicado con UNICEF, el Banco Mundial y la División de Población de UNDESA''

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