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Bebés y niños
Enseña a tus hijos a cocinar
¿Queréis pasar un rato divertido y provechoso con vuestros hijos? Pues no tenéis más que poneros un delantal, elegir una receta adecuada, y ¡a cocinar! Os ayudamos con algunos consejos.
Escrito por Alhelí Quintanilla, Periodista especializada en infancia y embarazo

Cocinar también es un juego de niños

Para vosotros cocinar es una tarea más, pero para vuestro pequeño es un juego, una actividad muy divertida que, además de entretenerle, le ayuda a adquirir buenos hábitos alimenticios. Pero, ¿por dónde y a qué edad empezar? En realidad no existen reglas, y podéis comenzar cuando el bebé todavía está en la trona: que os vea cocinar y dejadle que toque y descubra las texturas de los diferentes alimentos que manipuláis. Sólo el futuro dirá si se está gestando un gran chef; en todo caso, lo que sí conseguiremos es que el bebé se familiarice con los ingredientes que componen nuestra dieta.

A partir de ahí, podemos ir poco a poco permitiéndole realizar pequeñas tareas. A los dos o tres años, por ejemplo, pueden intentar mezclar los ingredientes de una masa, embadurnar de mantequilla un molde, aplastar un plátano con un tenedor, o ayudar a decorar un plato de manera divertida. Lo importante es que se sientan partícipes de la actividad y del placer que supone después contemplar –¡y comerse!– el resultado final. Eso sí, más vale armarse de paciencia y no ser muy melindroso sobre el estado final de la cocina.

Reglas y trucos para cocinar con tus hijos

Cuando ya están más creciditos -dependerá de la soltura de cada niño- podemos lanzarnos a cocinar con ellos. Para esto es conveniente conocer algunas reglas y trucos para que la aventura llegue a buen puerto:

  • Aseguraos de tener suficiente tiempo por delante porque la paciencia es un ingrediente esencial cuando se cocina con niños. Es mejor reservar un viernes por la tarde o los fines de semana. Una vez escogido el momento, olvidaos de las prisas y del estrés, sed pedagógicos, y recordad que lo más importante no es el resultado final, sino el hecho de compartir esta actividad con vuestros hijos.

  • Elegid juntos la receta que queréis preparar: echad un vistazo a un libro de recetas o a una página web para seleccionar previamente entre dos o tres que penséis que les pueden gustar y resultan sencillas de elaborar. Mejor si están ilustradas.

  • Siempre que sea posible, id juntos a comprar los ingredientes necesarios. Lo mejor es hacer una lista tras comprobar los que ya tenemos en casa para así descartarlos. Una vez en la tienda, podéis aprovechar para explicarles cómo elegir bien los alimentos y de dónde proceden.

  • Antes de ponerse manos a la obra, es imprescindible lavarse correctamente las manos y, si vuestra hija o hijo tienen el pelo largo, recogédselo. También hay que ponerles un delantal o baby y, como toda precaución es poca, es mejor que vistan ropa de andar por casa o que sea muy fácil de lavar.

  • Leed la receta entera (si ya saben leer lo pueden hacer ellos). Aprovechad para explicarles algunos términos que quizás no entiendan todavía, y recordarles algunas consignas básicas de seguridad: nada de acercarse a los fuegos si tenéis cocina de gas o poner la mano encima de la placa de vitrocerámica o inducción. Las sartenes siempre se deben colocar con los mangos hacia adentro. Los también deben mantenerse lejos del horno, sobre todo cuando estamos metiendo o sacando algo de él.

  • ¡Hora de preparar la cocina! Esto significa que las superficies de trabajo deben de estar limpias. Después sacaremos todos los ingredientes que necesitamos, así como los utensilios que vamos a requerir. Intentad elegir los que mejor se adapten a la edad del niño, de madera o plástico si son muy pequeños, y cuchillos o tijeras de punta redonda. Recordad también que debéis estar vigilantes y, por supuesto, no dejarles solos.

  • Id completando las diferentes etapas de la receta, sin saltaros ningún paso. Vosotros decidís, en función de la edad y madurez de vuestro hijo, qué cosas es capaz o puede hacer y qué cosas no, con sentido común y respetando su autonomía.

  • Ya hemos terminado, el plato está en el horno o en el fuego..., y llega uno de los mejores momentos: rebañar, con una cuchara, el dedito, o directamente con la lengua, los restos de lo que hayamos preparado; si es una receta con chocolate, el deleite está asegurado.

  • Recoger y limpiar también forma parte del proceso culinario. No dejes que tu hijo se haga el remolón o se vaya antes de tiempo. Explícale por qué es importante, y hazle partícipe de estas tareas para que las incorpore de forma natural. Seguro que es capaz de secar los cacharros con un trapo o pasar una bayeta por la encimera.

  • Punto final: para recompensar los esfuerzos de vuestro hijo, procurad que el momento de la cata sea especial. Poned la mesa y degustad en familia el resultado de la experiencia culinaria. Y, por supuesto, ¡no os olvidéis de felicitar al cocinero por su gran trabajo! ¿Qué no es lo que esperabais o no ha salido como en la foto? No pasa nada, habrá una próxima vez.

Actualizado: 6 de Junio de 2017

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'Fuente: 'Universidad de Stanford y Escuela de Medicina Baylor (Estados Unidos)''