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Bebés y niños
Leches de crecimiento
Las leches de crecimiento, surgidas como un intermedio entre la leche de continuación y la leche de vaca, despiertan cierta controversia sobre su utilidad y beneficios. Descubre qué les aportan para que puedas decidir.
Escrito por Arantza Ruiz de las Heras, Dietista-Nutricionista, Complejo hospitalario de Navarra

Composición nutricional de las leches de crecimiento

Una madre alimenta a su hijo con un biberón

El contenido nutricional de la leche de crecimiento es similar al de la leche de continuación.

Existen en el mercado numerosas marcas que comercializan leche de crecimiento con sus variaciones individuales pero, en general, la composición de este tipo de leches apunta por un lado a su origen, que es la leche de vaca desnatada y, por otro, a la adición de algunos componentes que modifican el perfil inicial. Asimismo el contenido nutricional es similar a las leches de continuación.

Se comercializa a través de diversas marcas, por lo que siempre es recomendable fijarse muy bien en el etiquetado. Puede presentarse en forma líquida para ser tomada directamente sin ninguna manipulación previa, o liofilizada, es decir, en polvo. En este último caso, al igual que las leches de inicio y continuación, debe ser reconstituida para su consumo, añadiendo la cantidad de agua que se le ha extraído antes para su mejor conservación.

Presentamos ahora un resumen del contenido nutricional de las leches de crecimiento, haciendo una pequeña comparativa con la leche de vaca para poder ver mejor las diferencias y similitudes entre ambas:

  • Energía: realmente es muy parecida a la leche de vaca entera, unas 60-70 kcal por cada 100 ml. Si tenemos en cuenta que la leche de crecimiento se elabora a partir de leche desnatada, que contiene menos grasas que la entera, ¿de dónde provienen las kilocalorías extra que iguala la energía de esta leche a la de leche de vaca entera? Por un lado de azúcares y por otro de grasas añadidas.
  • Hidratos de carbono: 7-9 g por 100 ml de producto. La leche de vaca aporta unos 4-5 g de lactosa por 100 ml de leche. Realmente la presencia de hidratos en ambas leches se limita a presencia de azúcares de rápida absorción. En el caso de leche de vaca en forma de lactosa. En el caso de leche de crecimiento, además de la lactosa, están presentes otros azúcares añadidos como sacarosa, miel o fructosa. Esto aumenta el contenido energético de la leche de crecimiento a la vez que dulcifica su sabor.
  • Grasas: alrededor de 3 g de grasa total por cada 100 ml. En el caso de leche de vaca entera el contenido es bastante similar 3-3,5 g/100 ml. Aunque el contenido es parecido en ambos casos, en las leches de crecimiento parte de la grasa saturada de la leche de vaca se ha sustituido por grasa de origen vegetal que aumenta el contenido de ácidos grasos insaturados y esenciales, beneficiosos en el crecimiento y desarrollo mental del niño.
  • Proteínas: su contenido en ligeramente más bajo que en la leche de vaca, ya que aporta entre 2 y 3 g por cada 100 ml. Este valor levemente menor se debe a la herencia de la leche de continuación que trata de rebajar la carga proteica para la menor eliminación renal del menor.
  • Vitaminas: en general el contenido vitamínico de la leche de crecimiento es similar o ligeramente superior a la leche de vaca por la suplementación que recibe. No vamos a ver todas las vitaminas, pero sí vamos a reseñar brevemente el caso de la vitamina D, vital para la fijación del calcio en los huesos. En el caso de la leche de vaca, el contenido en vitamina D es escaso y, por sí sola, no llega cubrir los requerimientos del niño, cosa que sí hace la leche de crecimiento con su contenido de 1,5 microgramos por cada 100 ml.
  • Minerales: sucede lo mismo que con las vitaminas. En este apartado, resaltamos el caso del hierro que, de igual manera, es deficitario en la leche de vaca pero no en la de crecimiento, que aporta unos 1,3 miligramos de hierro por 100 ml.
  • Otros componentes: es habitual encontrar taurina, carnitina o colina añadidos a las leches de crecimiento. Con estas manipulaciones intentan que este tipo de leche se asemeje a la leche materna y, además, cubrir las recomendaciones de nutrientes para edades entre 1 y 3 años. También el selenio como elemento antioxidante se suele añadir a este producto, así como moléculas que son probióticos (organismos vivos) y prebióticos (fructoligosacáridos) con el fin de mejorar la flora intestinal.

Actualizado: 26 de Abril de 2017

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'Fuente: 'Imperial College London y la Organización Mundial de la Salud (OMS)''

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