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La salud del viajero
Antes de emprender un viaje conviene tomar algunas precauciones para evitar que posibles problemas de salud nos amarguen las esperadas vacaciones. Estos consejos te ayudarán a disfrutarlas sin sobresaltos.
Escrito por Eva Salabert, Periodista experta en salud

Cómo preparar un botiquín para viajar

Actualizado: 15 de Marzo de 2018

Para preparar el botiquín para viajar se deben tener en cuenta las zonas que se van a visitar, los medios de transporte que se emplearán en los desplazamientos, las características de las personas que viajan y el tiempo que se pasará fuera de casa pero, en general, existen una normas básicas a seguir:

  • Mantener el botiquín en un lugar fresco y seco y, por supuesto, fuera del alcance de los niños.
  • El botiquín siempre debe contener el material necesario para curar heridas superficiales como desinfectantes (alcohol etílico, povidona yodada, agua oxigenada, mercurocromo) gasas estériles, tiritas, vendas y esparadrapo, tijeras, guantes desechables y unas pinzas que permitan extraer cuerpos extraños.
  • En el caso de que se quiera ahorrar espacio y se decida eliminar las cajas de los medicamentos, asegurarse de que no están caducados y no olvidar llevar los prospectos.
  • Los medicamentos más comunes que debe incluir el botiquín del viajero son: analgésicos, antiinflamatorios, protectores estomacales, antihelmínticos, antitérmicos, antidiarreicos y antimareos. En la farmacia hay disponibles sueros orales que resultan muy prácticos para evitar la deshidratación en personas afectadas por diarreas.
  • Es muy común sufrir la picadura de insectos, por lo que es conveniente llevar repelente de insectos (probando primero que no nos provoque alergia), y contar con antihistamínicos o corticoides para aliviar las picaduras que no se puedan evitar.
  • En la farmacia puedes adquirir pastillas para purificar el agua, pero no olvides que no eliminan todos los microbios.
  • Las personas que siguen algún tratamiento crónico (diabéticos, hipertensos, personas con patologías cardiacas…) deben comprobar que llevan suficientes fármacos, porque podrían tener dificultades para conseguirlos en el país de destino.
  • Aunque no se padezca ninguna enfermedad crónica, debemos tener en cuenta las afecciones a las que somos propensos, como pueden ser el estreñimiento, las cefaleas, las molestias menstruales, los gases, la acidez de estómago… e incluir entonces los remedios que habitualmente utilicemos para combatir estos problemas.
  • Los productos de protección solar son imprescindibles aunque no se tenga pensado “tomar el sol”. Deben tener un factor de protección alto y aplicarse siempre antes de salir al exterior.
  • Los ojos también son más vulnerables en verano, a causa de la mayor exposición a las radiaciones solares y el baño en piscinas públicas, entre otros motivos. Para aliviar el enrojecimiento y el picor podemos añadir al botiquín los colirios que nos recomiende el médico o farmacéutico. Puedes llevar también suero fisiológico, que es inocuo, y te servirá para hidratar tanto los ojos como las vías respiratorias, que también se resecan más con el calor.
  • Otra opción es incluir productos específicos para el cuidado de los pies, como parches para evitar o aliviar las ampollas o los callos, crema para hidratarlos…
  • No olvides el termómetro, sobre todo si viajas con niños

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