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Estrés y ansiedad pueden dañar las cuerdas vocales

El estrés y la ansiedad pueden bajar nuestras defensas y volvernos más propensos a forzar la voz sin darnos cuenta, afectando así a las cuerdas vocales, y facilitando la aparición de problemas como la afonía.
Estrés y ansiedad pueden dañar las cuerdas vocales

Vivir estresado o con ansiedad puede afectar a tus cuerdas vocales.

03 de Diciembre de 2012

El estrés y la ansiedad, dos trastornos cada vez más frecuentes entre la población de los países desarrollados, pueden bajar nuestras defensas y volvernos más propensos a forzar la voz sin darnos cuenta, afectando así a las cuerdas vocales, y facilitando la aparición de problemas en la voz, como afonía.

Las dos principales causas que provocan problemas en la voz son las infecciones víricas que afectan a la garganta –y que son más graves en la personas con el sistema inmune deprimido–, y un uso inadecuado de la voz, algo frecuente en aquellas personas que necesitan hablar mucho para desarrollar su labor profesional, como ocurre con los profesores.

Las personas que sufren ansiedad y nerviosismo tienden a forzar la voz inconscientemente y provocan así la inflamación e irritación de faringe y laringe, favoreciendo que aparezcan estas patologías. El uso inapropiado de la voz se puede corregir con la ayuda de un foniatra, lo que está especialmente recomendado en las personas que utilicen la voz como su principal herramienta de trabajo.

Para prevenir trastornos en la voz lo mejor es reforzar el sistema inmunitario para que pueda hacer frente a las infecciones víricas que atacan la garganta con mayor eficacia, para lo que pueden emplearse remedios homeopáticos, tal y como aconseja Guillermo Basauri, especialista en homeopatía.

Lo ideal, sin embargo, es tomar medidas para prevenir la afonía. En concreto, en invierno, llevar ropa adecuada para mantenernos calientes sin olvidar proteger la garganta, tomar platos y bebidas calientes, y evitar los que estén excesivamente fríos aunque tengamos mucha sed. Y, durante todo el año, prestar atención para no forzar la voz al hablar, y consultar a un especialista si la afonía dura varios días, o se repite con frecuencia.

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