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Dieta y nutrición
Fast food saludable
Hacer la compra 'a lo loco' y cocinar y comer en un pispás pueden perjudicar tu salud pero, con un poco de organización y algunos trucos, la comida rápida o 'fast food' también puede ser saludable. Te decimos cómo.
Escrito por Leire Moneo, Periodista experta en alimentación

Riesgos del 'fast food' para la salud

Una mujer obesa sostiene una enorme hamburguesa

Los expertos recomiendan vigilar el tamaño de las raciones

Según los especialistas no existen alimentos buenos ni malos, pero sí es cierto que debemos limitar la ingesta de algunos, como es el caso de los productos conocidos como fast food o comida basura. “La diferencia fundamental entre lo que entendemos por comida basura y comida rápida radica en que la primera de ellas no nos aporta apenas beneficios (tiene mucha grasa, sal y calorías), mientras que la comida rápida puede prepararse en apenas diez minutos y a la vez ser muy saludable”, asegura Jorge Ibarra, vocal de la Asociación de Dietistas Nutricionistas de Madrid (Addinma), quien recomienda que “los lugares de comida rápida en los que pensamos todos al nombrar estas palabras se deberían evitar en la medida de lo posible. No obstante, cada vez hay más gente concienciada por la salud y la nutrición, y por eso van surgiendo establecimientos que ofrecen unos productos más saludables y adaptados a la sociedad actual en la que las prisas priman sobre muchas cosas”.

El escaso aporte nutricional de la comida basura, sumado a la gran cantidad de grasas saturadas que contiene, hace que este tipo de alimentación resulte un peligro para la salud si se consume habitualmente, ya que implica el aumento de los niveles de grasa y azúcar en sangre, lo que se traduce en obesidad y, como consecuencia, colesterol, diabetes e hipertensión, y todo ello multiplica los riesgos de sufrir una enfermedad cardiovascular.

'Fast food' una vez cada dos semanas

A pesar de los riesgos expuestos, de vez en cuando y sin abusar se pueden tomar pizzas, hamburguesas, kebabs… Pero este tipo de productos, debido a su alto contenido en sal y grasas, sobre todo saturadas, se sitúa en la cúspide de la pirámide de la alimentación, dentro de los productos menos recomendados, por lo que “la frecuencia de consumo ideal sería una vez cada dos semanas aproximadamente”, recomiendan desde el blog de Jorge Ibarra Nutrición a las 6.

En cualquier caso, cuando salimos a comer fuera y optamos por este tipo de comida es importante vigilar la cantidad de grasa en el plato, es decir, debemos compensar, por ejemplo, los excesos de las patatas fritas, optando por una guarnición a base de verduras o ensalada, y evitando en la medida de lo posible salsas como la mayonesa o las elaboradas a base de nata o queso.” Tampoco hay que pasar por alto el tamaño de las raciones, ya que en la actualidad cada vez son más grandes. De hecho, los menús que ahora consideramos pequeños hace unos años solían ser el tamaño grande”, recuerda Jorge Ibarra. Por ello, comer en un establecimiento fast food una vez al mes no es ningún pecado, aunque merece la pena seguir estos consejos para que el menú sea lo más saludable posible.

Actualizado: 7 de Agosto de 2017

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