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Fabien Guez

Cardiólogo, divulgador y autor de ‘Cómo (no) tener un ataque al corazón’
Charlamos con el reputado cardiólogo francés Fabien Guez sobre su primer libro ‘Cómo (no) tener un ataque al corazón’, en el que nos explica, con mucho sentido del humor, por qué tenemos que tomarnos en serio nuestro corazón.
Fabien Guez
“El problema de las enfermedades cardiacas es que son ‘limpias’, no suelen presentar síntomas previos antes del accidente”
Escrito por: Alhelí Quintanilla

21/09/2018

¿Eres de los que no le hace ni caso al médico cuando te avisa de que no vas por buen camino? ¿Te atreverías a pasar un test para probar tus conocimientos cardiovasculares? Este es uno de los retos que el carismático cardiólogo francés Fabien Guez, que tras dos décadas de exitosa carrera, compaginada con la divulgación en radio y televisión, acaba de publicar su primer libro ‘Cómo (no) tener un ataque al corazón’ (Editorial Urano, 2018), una obra salpicada de humor y ironía cuyo fin es concienciar, sin culpabilizar ni abrumar, sobre los riesgos más que reales que implica fumar, el sedentarismo, no controlarse el colesterol, no cuidar la alimentación o pasarse con el alcohol. Y es que no hay que olvidar que en España, las patologías relacionadas con el corazón son la primera causa de muerte… evitable en la mayoría de los casos.


Cómo no tener un ataque al corazón

El mercado está inundado de libros sobre salud cardiovascular, hipertensión, cómo dejar de fumar, el colesterol, libros de cocina con recetas buenas para el corazón… ¿Qué tiene su libro de diferente con respecto a todo lo que ya se ha publicado?

Sí, tiene razón, el mercado está inundado de libros sobre salud, el problema es que dicen todos lo mismo. Y he intentado hacer justo lo contrario, mostrar lo que hay que hacer para tener una crisis cardiaca, sin culpabilizar y sobre todo sin tomarme demasiado en serio.

Prevenir siempre es preferible a actuar (en España, las patologías relacionadas con el corazón son la primera causa de muerte –el 29,66%–). A pesar del bombardeo de información, en su libro explica que resulta extremadamente complicado convencer a la gente de cuidarse para no sufrir un accidente cardiovascular. ¿Si estamos tan bien informados, por qué somos tan reticentes a hacer caso?  

Porque las enfermedades cardiacas son enfermedades “limpias”, no suelen presentar síntomas previos antes del accidente. La gente está bien hasta que tiene un percance, no ve motivos para cambiar sus costumbres. El colesterol no es más que un número en un análisis, la glucemia lo mismo, no causan dolor ni vértigos; lo mismo sucede con el cigarrillo, no te cambia el humor ni provoca ningún síntoma particular. Por todo ello, resulta más difícil sensibilizar sobre sus riesgos.

La gente no se debe sentir culpable, más bien hay que explicarles a lo que se arriesgan

¿Cree que el humor y la ironía que práctica en su libro son un buen antídoto contra ese pasotismo? ¿Conviene hacer sentir un poco culpable para que se reaccione?

Pienso que un relato más bien humorístico y poco convencional te lleva a leer más sin que decaiga tu atención. De ninguna manera la gente se debe sentir culpable, sino que más bien hay que explicarles a lo que se arriesgan.

Controles, excesos y prohibiciones, los extremos del riesgo cardíaco

¿Es necesario que vigilemos nuestra salud cardiovascular con controles regulares, o sólo deben hacerlo las personas con algún factor de riesgo (fumadora, con sobrepeso, hipertensa, etcétera)?

Sin factores de riesgo cardiovascular, está recomendado que los hombres se hagan un chequeo cardiológico a los 45 años, a los 50 las mujeres. Otro cantar es que presentes cualquier síntoma al realizar un esfuerzo.

La moderación (comer con moderación, hacer ejercicio con moderación, beber con moderación), parece el  santo grial de la salud cardiovascular, pero, francamente, suena un poco aburrido. ¿Tenemos realmente que descartar cualquier exceso en nuestra vida para no acabar padeciendo una enfermedad coronaria?

Claro que no, no hay que transformar tu vida en una constante frustración. Conviene practicar la moderación de manera general pero, afortunadamente, con excepciones de vez en cuando: la camaradería, la diversión, el placer de la carne, también son igual de importantes para nuestro equilibrio.

Sin factores de riesgo es recomendable que los hombres se hagan un chequeo cardiológico a los 45 años, a los 50 las mujeres

En su libro afirma que no es partidario de las prohibiciones, pero la prohibición de fumar en espacios públicos ha dado buenos resultados para disminuir el tabaquismo tanto en Francia como en España. ¿No habría también que legislar más estrictamente contra la contaminación ambiental, los abusos del mercado alimentario, etcétera?

La libertad de uno termina en la de los otros, y por eso era importante prohibir el tabaco en los lugares públicos cerrados. Pero el cigarrillo todavía no está prohibido y fumar al aire libre, lejos de los demás, no es molesto. En cuanto a los abusos del mercado de la alimentación, es otro debate del que por supuesto hay que sensibilizar.

La alimentación como pilar de prevención cardiovascular

La obesidad, el colesterol alto, son causas evitables de enfermedad cardiovascular, pero nos alimentamos cada vez peor y eso en países con gran cultura gastronómica como Francia y España (aquí el nivel de niños obesos no para de aumentar). ¿Hemos perdido esa batalla? ¿Cómo podemos hacer entender su importancia presente y futura no sólo para nuestra línea, sino para nuestro corazón?

Desgraciadamente no sólo cuenta nuestra alimentación, también nuestro modo de vida sedentario, nuestra adicción a las pantallas, a Internet, que ha provocado que nuestro rendimiento cardiaco haya disminuido un 30% en veinte años. Los padres deben educar nutricionalmente a sus hijos, los adultos del mañana. La educación alimentaria tiene que empezar también en la escuela.

Nuestro rendimiento cardiaco ha disminuido un 30% en veinte años

Dentro de las patologías del corazón, en España las enfermedades hipertensivas son las que más han aumentado en los últimos 10 años, doblando el número de defunciones debido a esta causa (mientras en 2004 representaban el 5% de los fallecimientos cardiovasculares, ahora son ya el 10%), con lo fácil que resulta controlarse la tensión, ¿o no? ¿tampoco somos conscientes?

El problema de la hipertensión arterial es que ocho de cada diez veces no presenta ningún síntoma. En Francia, de 12 millones de hipertensos, sólo seis están diagnosticados, y de esos seis, la mitad está tratada. Los porcentajes son quizás mayores en España, donde la comida es un poco más salada. Hay por supuesto que informar a la gente sobre el contenido de sal de los alimentos y explicarles por qué es grave la hipertensión.

Los padres deben educar nutricionalmente a sus hijos

Tendemos a pensar que las enfermedades cardiovasculares son cosa de hombres, cuando en absoluto, resulta que nosotras las sufrimos más, ¿por qué?

Las mujeres se han puesto a trabajar en las últimas décadas, a estresarse, a fumar, a tomar hormonas y han alcanzado a los hombres. Además, los síntomas cardiacos en las mujeres son muy atípicos, de ahí la dificultad de diagnosticarlos. Las coronarias son más finas en las mujeres, por eso su mortalidad es mayor después de un infarto.

Los síntomas cardiacos en las mujeres son muy atípicos, de ahí la dificultad de diagnosticarlos

En los 20 años que lleva de profesión ha debido de ver toda clase de pacientes y situaciones. Atrévase a hacer un pronóstico de qué cómo estaremos de salud cardiovascular en otros 20 años.

En 20 años ya no trataremos enfermedades, las curaremos, las prevendremos y la esperanza de vida sobrepasará los 130 años con buena salud. El problema ya no será la enfermedad, sino ético y económico. ¡Viva 2038!

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