Cómo funcionan los albergues de animales
En los albergues de animales se trabaja sin descanso porque sus huéspedes necesitan atención y cuidados las 24 horas del día, los 365 días del año. Es una tarea dura pero muy gratificante. Conoce su funcionamiento.

Protocolo de admisión en un albergue de animales

Actualizado: 25 de junio de 2020

Cuando llega una nueva mascota a un albergue de animales se siguen unas pautas más o menos aplicables a todos los centros, que variarán en función de la procedencia del animal (si es errante o si es entregado por su dueño). Pese a que cada albergue puede tener sus propias normas, en general siguen un protocolo de admisión similar que te detallamos a continuación:

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  • En el caso de animales errantes, lo primero que se observa es si tiene chip y su estado sanitario. Si tiene chip, el albergue se pone en contacto de inmediato con su dueño para que pase a recogerlo (y tratar el caso si no se encuentra en condiciones aceptables). Si el animal no dispone de la identificación obligatoria, el propietario tiene un plazo legal para demostrar que es suyo y recuperarlo, previo pago de una multa.
  • Los animales entregados por sus dueños (unas veces a causa de una total irresponsabilidad, otras por fuerza mayor) han de entrar con chip y vacunados, un gasto que siempre corre a cargo de su dueño. Además, éste ha de firmar una renuncia legal en la que cede al animal a la protectora. Si no se cumplen estos requisitos, no se acepta al animal.

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  • Todas las entradas son registradas. Cada animal tiene una ficha propia en la que se incluyen sus datos físicos, veterinarios... y cualquier información útil que sirva a los miembros del albergue o a sus futuros dueños.
  • Una vez dentro del albergue, los animales son introducidos en sus primeros días en las cuarentenas para comprobar si son portadores de alguna enfermedad infecciosa, especialmente si han estado en contacto con alguna persona positiva en coronavirus, y, por supuesto, para conocer el carácter del animal antes de integrarlo con el resto de residentes. En este punto son desparasitados, vacunados, “chipados” y esterilizados.
  • Transcurrido un plazo estipulado por responsables y veterinarios en el que quede claro que el animal no supone peligro para el resto, es introducido en el groso del albergue, siempre estudiando en qué chenil encajaría mejor, con qué compañeros sería compatible. A partir de aquí se da por finalizado el protocolo de admisión y podemos decir que el nuevo miembro está listo para encontrar un hogar definitivo.

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Creado: 16 de abril de 2015

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