Los tipos de melanoma más frecuentes son cuatro. Estas son sus características, a quiénes afectan en mayor medida y en qué zonas del cuerpo se localizan:

  • Lentigo maligno-melanoma: supone el 5-10% de los casos de melanoma. Aparece casi siempre en mayores de 60 años, en la cara y sobre una piel dañada por el sol. Tiene un crecimiento lento superficial y tarda mucho en penetrar en profundidad; las metástasis, por tanto, son tardías y se limitan a los ganglios linfáticos cervicales.
  • Melanoma de extensión superficial: es el más frecuente, alrededor del 70% de los casos de melanoma. Es más frecuente en personas de entre 40-60 años y su localización habitual es la citada: varones en el tronco y mujeres en las piernas. Su crecimiento superficial dura menos que el tipo lentigo maligno-melanoma, aun así puede tardar meses o años en penetrar profundamente y diseminarse.
  • Melanoma lentiginoso acral: representan el 10% de todos los melanomas y se localizan principalmente en las palmas, plantas, bajo la uña y en los labios. Su crecimiento superficial es corto y rápidamente crece en profundidad, sin presentar signos típicos de sangrado, picor o dolor. Es más frecuente en personas de raza negra y asiáticos.
  • Melanoma nodular: constituyen el 10-15% de melanomas cutáneos. Su color es homogéneo y su tamaño no aumenta mucho; crece en profundidad rápidamente y es difícil realizar una detección precoz. Es el tipo más agresivo.

Creado: 30 de julio de 2010

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